Volví a postear después de un año. Un año.
Y acabo de leerme de vuelta, por completo y es como si me conociera. Como si todo el tiempo que pasó hubiera jugado conmigo de una manera extraña.
Me encuentro en cada palabra, a pesar de todo lo que se interpuso entre aquellas y estas.
Vuelvo.
Porque soy yo.
Porque estoy aquí. Y cuando uno está, siempre se puede hablar.
miércoles, junio 11, 2008
miércoles, marzo 28, 2007
Todo porque ayer fue el día Internacional del Teatro
Ayer pensaba otra vez en eso que se suele decir siempre: lo efímero del teatro. En su instantaneidad.
Pensaba porque me dieron ganas de hablar con Wilde y Moliére en el Sorocabana, mirando la gente cruzar apurada bajo la lluvia por la plaza.
E hice consciente eso de que cada vez que pienso en Teatro "clásico" o antiguo, pienso en dramaturgos: En Shakespeare, en Shaw, en Chéjov, en Cervantes, en mis dos compañeros de bar de la esquina.
Y es curioso, porque Teatro, lo que se dice Teatro, lo que HACE VIVIR al teatro, es el actor.
Se nutre de un texto (el que escribe el dramaturgo) y un director lo guía, pero todo pasa por él. Él es el que define y transmite cada milímetro de una obra.
Pero pienso en actores clásicos o "antiguos" y sólo me vienen a la mente películas. O sea, actuaciones en cine. Actores en cine.
Actores en teatro sólo puedo nombrar a los de mi tiempo y lugar.
Por esa naturaleza efímera del teatro, sólo trasciende para quien lo vive en primera persona (el actor) o para quién lo vió en tercera (el espectador). Las obras trascienden en papel (por ello el presente continuo de los autores), pero para revivirlas hay que recurrir a otros (nuevos) actores.
Y me jacto de haber sido la Martina de El Médico a Palos, y de haber visto La Gaviota.
Pero me quedo con ganas de ver al primer Romeo, al primer Julieta (al misterioso W.H.). Al Algernon que eligió Oscar, a su primer Salomé.
¡Hasta ganas de ver al mismo Moliére vestido de amarillo en El Enfermo Imaginario!
Pero sólo lo conseguiría estando ahí.
Porque si la pintura es poesía ciega; el actor (y la actriz), es poesía viva.
Pensaba porque me dieron ganas de hablar con Wilde y Moliére en el Sorocabana, mirando la gente cruzar apurada bajo la lluvia por la plaza.
E hice consciente eso de que cada vez que pienso en Teatro "clásico" o antiguo, pienso en dramaturgos: En Shakespeare, en Shaw, en Chéjov, en Cervantes, en mis dos compañeros de bar de la esquina.
Y es curioso, porque Teatro, lo que se dice Teatro, lo que HACE VIVIR al teatro, es el actor.
Se nutre de un texto (el que escribe el dramaturgo) y un director lo guía, pero todo pasa por él. Él es el que define y transmite cada milímetro de una obra.
Pero pienso en actores clásicos o "antiguos" y sólo me vienen a la mente películas. O sea, actuaciones en cine. Actores en cine.
Actores en teatro sólo puedo nombrar a los de mi tiempo y lugar.
Por esa naturaleza efímera del teatro, sólo trasciende para quien lo vive en primera persona (el actor) o para quién lo vió en tercera (el espectador). Las obras trascienden en papel (por ello el presente continuo de los autores), pero para revivirlas hay que recurrir a otros (nuevos) actores.
Y me jacto de haber sido la Martina de El Médico a Palos, y de haber visto La Gaviota.
Pero me quedo con ganas de ver al primer Romeo, al primer Julieta (al misterioso W.H.). Al Algernon que eligió Oscar, a su primer Salomé.
¡Hasta ganas de ver al mismo Moliére vestido de amarillo en El Enfermo Imaginario!
Pero sólo lo conseguiría estando ahí.
Porque si la pintura es poesía ciega; el actor (y la actriz), es poesía viva.
martes, marzo 27, 2007
Especismo para principiantes
De algún modo, todos aprendemos a hacernos cargo de la propia idisincrasia (y de la de los demás) cuando enfrentamos esos comentarios de manual a los que nos someten quienes recién nos conocen, o quienes tienen la fijación de comprendernos a pesar de ellos.
Los artistas en general (pintores, escritores, actores, músicos) suelen enfrentarse muy seguido con preguntas al estilo "¿y vos de que trabajas?... ah... ¿eso es tu trabajo?".
Los abogados; con constantes alusiones a su corruptibilidad y - aparentemente - siempre dudosa honestidad.
A los vegetarianos siempre nos acribillan con el... "¿y por qué no comés carne?", sólo para recitarnos al instante un catálogo en suerte de vademecum culinario con procentajes de vitaminas, proteínas y demás virtudes nutricionales que tiene la carne ( y que ellos nunca toman en cuenta, y hablo con conocimiento de causa).
Pero hay otro comentario que siempre viene anexo a ese (quizás sea el otro primero... el orden de los factores no altera el producto) y es el que me lleva a escribir este post.
No importa si te presentas directamente con la palabra vegetariano o si preferís decir "no como carne", siempre te hacen la pregunta absurda: "Pero pollo y pescado comés... ¿no?"
Absurda por lo insostenible.*
A nadie que diga que le gustan los colores oscuros le observarían "pero el negro no te gusta, ¿verdad?". Ni a alguien que adora caminar descalzo:"pero los borceguíes son tu calzado favorito, ¿si?".
Pero a los vegetarianos siempre nos preguntan si comemos pescado o pollo.
La opción del huevo en un menú no carnívoro es discutible, pero definitivamente no lo son las carnes "blancas".
Y todo este planteo viene a colación de la cercanía de la Semana Santa, y su famosa y nunca bien ponderada "época de vigilia".
La Iglesia puso en la carne y en el vino el espíritu del Cristo crucificado y luego ascendido. Así pretendían suprimir y controlar todo lo que pudiera desviar al cristiano del lavado de culpas: la comida y la bebida por placer. La fiesta.
En tiempos donde la vigilia se respetaba a rajatabla, la dieta se reducía a todo tipo de infusiones y algún que otro vegetal. Nada de azúcar, nada de sal. Y en palabras de buen - y mentiroso - carnívoro, nada de sabor.
Con el cuerpo tan en piloto automático, al fiel sólo le quedaba atender sermones de sus párrocos, o dormir (que viene siendo lo mismo). Un control digno de Pedro, el amigo de Heidi.
Con el pasar de los siglos y el desplazo del teocentrismo y la avanzada de la ilustración la república y el hombre, la vigilia también se fue "antropocentrizando".
Hoy en día, las empanadas de Semana Santa siempre tienen atún o pollo. La merluza y la pechuga son menúes comunes el jueves y el viernes santo (no tanto como el asadazo del domingo de Pascua, pero están pisando los talones).
De pronto, la carne de Cristo sólo se encuentra en la carne roja.
Según los nutricionistas, la carne roja es la que tiene más grasa, más calorías y pone más en riesgo la salud. Según los fundamentalistas de la carne (especialmente los argentinos), es la más rica, y la absolutamente imprescindible a la hora del verdadero buen comer.
Un resabio de ese milenario flagelo llamado cuaresma: suspender los placeres terrenales por estos días. Los curas no opusieron resistencia (ellos, de placeres terrenales saben muy poco) y la tradición actualizada ya no tiene "opositores".
A ese punto llega el especismo. A darle la exclusiva categoría de "carne" a la que más placer provoca devorar.
El resto (las aves y los peces) son apenas potus con consistencia a la mandíbula.
O en el mejor de los casos, y casi que citando a Homero Simpson, "la comida de la comida" (¿Qué las vacas son herbívoras? Primero consulte a su terrateniente amigo la composición del alimento balanceado con el que las engorda mientras las amontona) .
*Seguramente hay gente que encaja con estos ejemplos, pero a lo que voy es que, esos razonamientos no respetan la lógica que supuestamente quiere imponer quien está preguntando desde el lugar de juez, o bien de "aprendiz".
Los artistas en general (pintores, escritores, actores, músicos) suelen enfrentarse muy seguido con preguntas al estilo "¿y vos de que trabajas?... ah... ¿eso es tu trabajo?".
Los abogados; con constantes alusiones a su corruptibilidad y - aparentemente - siempre dudosa honestidad.
A los vegetarianos siempre nos acribillan con el... "¿y por qué no comés carne?", sólo para recitarnos al instante un catálogo en suerte de vademecum culinario con procentajes de vitaminas, proteínas y demás virtudes nutricionales que tiene la carne ( y que ellos nunca toman en cuenta, y hablo con conocimiento de causa).
Pero hay otro comentario que siempre viene anexo a ese (quizás sea el otro primero... el orden de los factores no altera el producto) y es el que me lleva a escribir este post.
No importa si te presentas directamente con la palabra vegetariano o si preferís decir "no como carne", siempre te hacen la pregunta absurda: "Pero pollo y pescado comés... ¿no?"
Absurda por lo insostenible.*
A nadie que diga que le gustan los colores oscuros le observarían "pero el negro no te gusta, ¿verdad?". Ni a alguien que adora caminar descalzo:"pero los borceguíes son tu calzado favorito, ¿si?".
Pero a los vegetarianos siempre nos preguntan si comemos pescado o pollo.
La opción del huevo en un menú no carnívoro es discutible, pero definitivamente no lo son las carnes "blancas".
Y todo este planteo viene a colación de la cercanía de la Semana Santa, y su famosa y nunca bien ponderada "época de vigilia".
La Iglesia puso en la carne y en el vino el espíritu del Cristo crucificado y luego ascendido. Así pretendían suprimir y controlar todo lo que pudiera desviar al cristiano del lavado de culpas: la comida y la bebida por placer. La fiesta.
En tiempos donde la vigilia se respetaba a rajatabla, la dieta se reducía a todo tipo de infusiones y algún que otro vegetal. Nada de azúcar, nada de sal. Y en palabras de buen - y mentiroso - carnívoro, nada de sabor.
Con el cuerpo tan en piloto automático, al fiel sólo le quedaba atender sermones de sus párrocos, o dormir (que viene siendo lo mismo). Un control digno de Pedro, el amigo de Heidi.
Con el pasar de los siglos y el desplazo del teocentrismo y la avanzada de la ilustración la república y el hombre, la vigilia también se fue "antropocentrizando".
Hoy en día, las empanadas de Semana Santa siempre tienen atún o pollo. La merluza y la pechuga son menúes comunes el jueves y el viernes santo (no tanto como el asadazo del domingo de Pascua, pero están pisando los talones).
De pronto, la carne de Cristo sólo se encuentra en la carne roja.
Según los nutricionistas, la carne roja es la que tiene más grasa, más calorías y pone más en riesgo la salud. Según los fundamentalistas de la carne (especialmente los argentinos), es la más rica, y la absolutamente imprescindible a la hora del verdadero buen comer.
Un resabio de ese milenario flagelo llamado cuaresma: suspender los placeres terrenales por estos días. Los curas no opusieron resistencia (ellos, de placeres terrenales saben muy poco) y la tradición actualizada ya no tiene "opositores".
A ese punto llega el especismo. A darle la exclusiva categoría de "carne" a la que más placer provoca devorar.
El resto (las aves y los peces) son apenas potus con consistencia a la mandíbula.
O en el mejor de los casos, y casi que citando a Homero Simpson, "la comida de la comida" (¿Qué las vacas son herbívoras? Primero consulte a su terrateniente amigo la composición del alimento balanceado con el que las engorda mientras las amontona) .
*Seguramente hay gente que encaja con estos ejemplos, pero a lo que voy es que, esos razonamientos no respetan la lógica que supuestamente quiere imponer quien está preguntando desde el lugar de juez, o bien de "aprendiz".
martes, marzo 13, 2007
Está empezando mi otoño/invierno... y lo mío es el frío.
La astronomía y la astrología reivindican eso del cumpleaños: cada 12 meses, todo vuelve a empezar.
Claro que la astronomía "habla" a nivel general, a nivel planeta y naturaleza. Todos los ciclos de la vida tienen estrecha relación con que la Tierra termine un giro alrededor y vuelva a empezarlo otra vez. Siempre se da en ese mismo momento.
La astrología es mucho más específica (con esa forma de especificidad tan general que tiene la astrología): los planetas se alinean igual que en el momento de nuestro nacimiento, y todo vuelve a empezar, para uno mismo. Las influencias cósmicas nos vuelven a dar otra oportunidad.
De todos modos, algo ocurre antes.
Así como el año calendario puede dividirse en dos categorías antagónicas (primavera/verano y otoño/invierno), el año astrológico también tiene mucho de eso. Los segundos seis meses son una extraña repetición alterada de los primeros. Un ejemplo es el zodíaco celta (el de los árboles): son 12 signos, pero cada uno se "presenta" dos veces al año, durante 15 días, con un espacio de seis meses entre ellos.
Así es como alguien que nace en marzo, y otro que nace en septiembre, pertenecen al mismo "árbol".
Nuestro zodíaco no está exento. Si bien los 12 signos duran 30 días, cada uno lleva una relación especial con el se distancia por 6 meses. ¿Cuál? La relación de oposición.
Piscis (el más emocional) - Virgo (el más cerebral)
Aries (el más impulsivo) - Libra (el más calculador)
Tauro (el más práctico) - Escorpio (el más pasional)
Géminis (el más bipolar) - Sagitario (el más sociable)
Cáncer (el más orgulloso) - Capricornio (el más adaptable)
Leo (el más prepotente) - Acuario (el más sentimental)
Por eso, con el opuesto hay una relación interminable de amor/odio, de constante identificación positiva (cuando ves en el otro algo que te complementa) y negativa (cuando ves reflejado lo que no te gusta ser, o a lo que no aspirás). Atracción y repulsión al mismo tiempo. Una relación que nunca pasa desapercibida.
El verano propio es cuando transitamos los meses que rige nuestro signo (en mi caso viene siendo septiembre/marzo). Nuestro invierno personal, el que rige nuestro opuesto (en mí, marzo/septiembre). En cada etapa, uno cambia. No vuelve a empezar, muta de estado. De actitud.
Deberíamos darle un breve crédito a nuestro medio cumpleaños. Al menos uno tan significante como el que se le da al 21 de setiembre en el calendario regular.
Claro que la astronomía "habla" a nivel general, a nivel planeta y naturaleza. Todos los ciclos de la vida tienen estrecha relación con que la Tierra termine un giro alrededor y vuelva a empezarlo otra vez. Siempre se da en ese mismo momento.
La astrología es mucho más específica (con esa forma de especificidad tan general que tiene la astrología): los planetas se alinean igual que en el momento de nuestro nacimiento, y todo vuelve a empezar, para uno mismo. Las influencias cósmicas nos vuelven a dar otra oportunidad.
De todos modos, algo ocurre antes.
Así como el año calendario puede dividirse en dos categorías antagónicas (primavera/verano y otoño/invierno), el año astrológico también tiene mucho de eso. Los segundos seis meses son una extraña repetición alterada de los primeros. Un ejemplo es el zodíaco celta (el de los árboles): son 12 signos, pero cada uno se "presenta" dos veces al año, durante 15 días, con un espacio de seis meses entre ellos.
Así es como alguien que nace en marzo, y otro que nace en septiembre, pertenecen al mismo "árbol".
Nuestro zodíaco no está exento. Si bien los 12 signos duran 30 días, cada uno lleva una relación especial con el se distancia por 6 meses. ¿Cuál? La relación de oposición.
Cada uno corresponde a un polo del imán. Uno representa al "verano" y el otro al "invierno". Cada característica sobresaliente de cada signo es la perfecta antítesis de la de su opuesto. A saber:
Piscis (el más emocional) - Virgo (el más cerebral)
Aries (el más impulsivo) - Libra (el más calculador)
Tauro (el más práctico) - Escorpio (el más pasional)
Géminis (el más bipolar) - Sagitario (el más sociable)
Cáncer (el más orgulloso) - Capricornio (el más adaptable)
Leo (el más prepotente) - Acuario (el más sentimental)
Por eso, con el opuesto hay una relación interminable de amor/odio, de constante identificación positiva (cuando ves en el otro algo que te complementa) y negativa (cuando ves reflejado lo que no te gusta ser, o a lo que no aspirás). Atracción y repulsión al mismo tiempo. Una relación que nunca pasa desapercibida.
El verano propio es cuando transitamos los meses que rige nuestro signo (en mi caso viene siendo septiembre/marzo). Nuestro invierno personal, el que rige nuestro opuesto (en mí, marzo/septiembre). En cada etapa, uno cambia. No vuelve a empezar, muta de estado. De actitud.
Deberíamos darle un breve crédito a nuestro medio cumpleaños. Al menos uno tan significante como el que se le da al 21 de setiembre en el calendario regular.
domingo, marzo 11, 2007
Cuando la biología es una condena
Hace un par de posts sostenía que tanto el padre como la madre tienen iguales responsabilidades frente a los hijos que deciden traer al mundo.
Decía yo que me parecía desigual que a la mujer se la encierre en la categoría de madre a partir de ese momento y que el varón pueda hacer uso de su cartel de padre cómo él quisiera.
A nivel económico legal, esa "convención moral" siempre le resultó más beneficiosa a la mujer, por la simple razón que se la coloca todavía más por debajo que el lugar de víctima - que es el que les corresponde a los hijos -... se la coloca en el lugar de la incapacidad de buscar una salida por sí misma. La mujer - la madre - no puede ni siquiera generar recursos por sí sola, tiene que - íntegramente - dedicarse a criar a sus hijos. Por eso, pasa a depender económicamente del varón que está obligado a pasarles dinero hasta que se hagan adultos. ¿Sobre la crianza? En la crianza actúan como quieren, claro está.
Pero todo eso sucede en el caso de que sí quieran traer hijos al mundo. Sí ambos, de común acuerdo, decidieron tener descendencia a conciencia (y a esta situación es a dónde apuntan mis comentarios del post anterior).
Si ninguno de los dos quiere, tampoco hay problema.
El problema - relativo a la desilguadad de género - es cuando uno quiere y el otro no, y un molesto espermatozoide consigue fecundar un óvulo lento de reflejos.
Si el padre no quiere, pero la madre se ensaña con llevar a cabo ese embarazo. ¿Por qué atar al hombre a algo que no le interesa? La responsabilidad biológica no tiene porqué estar por encima de la moral, en especial cuando las condiciones estaban claras desde el principio.
Así es como, en esa situación, la madre debería seguir curso a su embarazo en soledad (al menos no en compañía del padre biológico), sin derecho a reproches, ni reconocimientos legales. Un ADN nuevo no basta para condenar a uno de los que lo hizo sin querer.
Esa situación es un tanto problemática, pero también puede llevarse a cabo si la mujer se prepara para emprender el viaje sola.
El gran problema es cuando quien quiere seguir adelante es el varón, pero ella no. Aquí la situación es diametralmente opuesta. ¿Por qué? Porque la mujer, a diferencia del padre, no puede escapar tras decir "no". Siguiendo la lógica anterior, la mujer sólo puede dejar seguir el curso del embarazo y esperar el parto para recién poder desentenderse (darle la criatura al padre y que él se las arregle).
Acá si hay un peso de la biología. Mal que nos pese a todos los humanos, la mujer es la que tiene que cargar con el nuevo ser durante nada menos que nueve meses ( y quizás un par de meses después también). El costo físico, económico, psicológico y hasta laboral es inconmensurable. Todo para parir una criatura que no se quiere, que nunca se quiso (y que en ese ambiente hostil, quien sabe cómo pueda desarrollarse).
Por eso nosotras sostenemos que la decisión es nuestra. Si ustedes, varones, quieren encarar la paternidad en soledad, pueden recurrir a la adopción (esos embarazos que no pudieron ser lo que se había planeado), o seguir buscando. Usualmente cruzarse con una Susanita lleva de 10 a 15 segundos.
Decía yo que me parecía desigual que a la mujer se la encierre en la categoría de madre a partir de ese momento y que el varón pueda hacer uso de su cartel de padre cómo él quisiera.
A nivel económico legal, esa "convención moral" siempre le resultó más beneficiosa a la mujer, por la simple razón que se la coloca todavía más por debajo que el lugar de víctima - que es el que les corresponde a los hijos -... se la coloca en el lugar de la incapacidad de buscar una salida por sí misma. La mujer - la madre - no puede ni siquiera generar recursos por sí sola, tiene que - íntegramente - dedicarse a criar a sus hijos. Por eso, pasa a depender económicamente del varón que está obligado a pasarles dinero hasta que se hagan adultos. ¿Sobre la crianza? En la crianza actúan como quieren, claro está.
Pero todo eso sucede en el caso de que sí quieran traer hijos al mundo. Sí ambos, de común acuerdo, decidieron tener descendencia a conciencia (y a esta situación es a dónde apuntan mis comentarios del post anterior).
Si ninguno de los dos quiere, tampoco hay problema.
El problema - relativo a la desilguadad de género - es cuando uno quiere y el otro no, y un molesto espermatozoide consigue fecundar un óvulo lento de reflejos.
Si el padre no quiere, pero la madre se ensaña con llevar a cabo ese embarazo. ¿Por qué atar al hombre a algo que no le interesa? La responsabilidad biológica no tiene porqué estar por encima de la moral, en especial cuando las condiciones estaban claras desde el principio.
Así es como, en esa situación, la madre debería seguir curso a su embarazo en soledad (al menos no en compañía del padre biológico), sin derecho a reproches, ni reconocimientos legales. Un ADN nuevo no basta para condenar a uno de los que lo hizo sin querer.
Esa situación es un tanto problemática, pero también puede llevarse a cabo si la mujer se prepara para emprender el viaje sola.
El gran problema es cuando quien quiere seguir adelante es el varón, pero ella no. Aquí la situación es diametralmente opuesta. ¿Por qué? Porque la mujer, a diferencia del padre, no puede escapar tras decir "no". Siguiendo la lógica anterior, la mujer sólo puede dejar seguir el curso del embarazo y esperar el parto para recién poder desentenderse (darle la criatura al padre y que él se las arregle).
Acá si hay un peso de la biología. Mal que nos pese a todos los humanos, la mujer es la que tiene que cargar con el nuevo ser durante nada menos que nueve meses ( y quizás un par de meses después también). El costo físico, económico, psicológico y hasta laboral es inconmensurable. Todo para parir una criatura que no se quiere, que nunca se quiso (y que en ese ambiente hostil, quien sabe cómo pueda desarrollarse).
Por eso nosotras sostenemos que la decisión es nuestra. Si ustedes, varones, quieren encarar la paternidad en soledad, pueden recurrir a la adopción (esos embarazos que no pudieron ser lo que se había planeado), o seguir buscando. Usualmente cruzarse con una Susanita lleva de 10 a 15 segundos.
Utilidad de la violencia
Hoy se cumplen 3 años de los atentados de Atocha, Madrid.
Y parafraseando a Martín Caparrós, voy a decir que la violencia siempre sirve, y por eso es justamente que nunca pasa de moda.
Cada vez que sucede un hecho de las características del de ese 11 de marzo del 2004, lo primero que se dice es "¿qué necesidad había de hacer esto?". Siempre hay necesidades de algún tipo, y en el caso de Atocha, las necesidades eran sumamente claras y políticas.
No estoy justificando la violencia, estoy diciendo que hay una clara relación costo - beneficio alrededor de ella que logra convencer a quienes tienen un objetivo bien definido. No hay dudas: ella es el mejor vehículo para alcanzarla (por la velocidad con que desencadena reacciones).
Pocos días después del atentado de Madrid, España entró en comicios presidenciales y el candidato opositor arrasó en los resultados. ¿Su primera medida? Retirar las tropas de Irak.
Para Al Qaeda, un par de bombas en un lugar estratégico que se llevaron "apenas" 191 muertos (3 menos que Cromañón)* le significó la baja de un enemigo en su territorio casi instantáneamente.
Estrategia Pura.
* "1 muerto es una tragedia. 1000 muertos, una estadística"
Y parafraseando a Martín Caparrós, voy a decir que la violencia siempre sirve, y por eso es justamente que nunca pasa de moda.
Cada vez que sucede un hecho de las características del de ese 11 de marzo del 2004, lo primero que se dice es "¿qué necesidad había de hacer esto?". Siempre hay necesidades de algún tipo, y en el caso de Atocha, las necesidades eran sumamente claras y políticas.
No estoy justificando la violencia, estoy diciendo que hay una clara relación costo - beneficio alrededor de ella que logra convencer a quienes tienen un objetivo bien definido. No hay dudas: ella es el mejor vehículo para alcanzarla (por la velocidad con que desencadena reacciones).
Pocos días después del atentado de Madrid, España entró en comicios presidenciales y el candidato opositor arrasó en los resultados. ¿Su primera medida? Retirar las tropas de Irak.
Para Al Qaeda, un par de bombas en un lugar estratégico que se llevaron "apenas" 191 muertos (3 menos que Cromañón)* le significó la baja de un enemigo en su territorio casi instantáneamente.
Estrategia Pura.
* "1 muerto es una tragedia. 1000 muertos, una estadística"
¿Cómo mirar Gran Hermano?
Hay una cosa que realmente no entiendo. Bah, en realidad si la entiendo... pero me cuesta resignarme a esa explicación.
El ser humano siempre tiende a tomar decisiones correctas en situaciones inadecuadas, lo que vuelve el "acierto" en un doble error.
Si tengo que buscar un ejemplo bien mediático y popular vuelvo a caer, otra vez, en Gran Hermano.
No entiendo esa fijación en volverlo Operación Triunfo y/o Telenoche Investiga. Y no sólo me estoy refiriendo al público en general, sino también a los participantes. Especialmente los de esta 4ta edición, que se refugian constantemente en el lugar de la "no alternativa".
Pareciera que a todos les pusieron una pistola en la cabeza para entrar ahí adentro, porque la mayoría tiene el discurso de "no quiero jugar, yo solo estoy acá porque quiero protagonizar Montecristo".
1era decisión correcta en situación no idem: en lugar de ir a verdaderos castings de actuación, en lugar de seguir capacitándose, elegir pasar 4 meses encerrado frente a una cámara.
Y encima no ponerse a jugar.
¿Hay algo más estúpido que entrar a no jugar? Anoche un participante decía "yo sé que esto es cómo subirse a un ring donde hay que matarse unos a otros, pero yo no quiero pegar y me molesta porque me van a empezar a pegar"... ¿y se supone que hay que tenerle compasión? No entiendo cómo un razonamiento tan limitado (¿Para qué meterse en la boca del lobo si no se quiere ser comido?), o una mentira tan evidente (el ejemplo lo hunde sólo) puede lograr empatía del público.
A nadie se le ocurre entrar a un casino y pretender ganar sin tener fichas, a nadie se le ocurre jugar al Carrera de Mente sin saber leer.
Pero a este muchacho (Sebastián) se le ocurrió entrar a un juego y ganar sin jugar. 2da decision correcta en situacion no idem: tomarse en serio un juego.
De acuerdo, Gran Hermano es un juego. Operación Triunfo no lo era, pero Gran Hermano sí lo es. Y se parece mucho a Expedición Robinson, por que es un simple experimento de supervivencia. El objetivo es uno sólo: sobrevivir. El juego es no quedar nominado (y sí, la supervivencia es una cuestión egoísta).
La parafernalia comercial que se le agrega (la participación del público), no modifica en lo más mínimo la lógica del juego. El tema de los premios es un artilugio de entretenimiento y venta, no una regla base del juego. El ganador final será un hecho casual (o una estrategia de marketing), pero esa circunstancia no tiene nada que ver con el verdadero juego, que está adentro. Y no es una suposición, es un hecho. Por algo todo se sucede en un aislamiento feroz (la posibilidad de que esté arreglado o guionado no cambia los fundamentos), porque el afuera no importa.
3era decisión correcta en una situación no idem: creer que lo importante es lo de afuera, cuando todo pasa por dentro.
Como dije, el objetivo es eludir la nominación. Uno de los que va al banquillo volverá a nacer, pero ya con una vida menos. ¿Por qué? Porque el asesinato es la regla en Gran Hermano. Asesinato simbólico, claro está. Ir "limpiando" gente del juego, no del planeta tierra.
4ta decisión correcta en situacion no idem: condenar el egoísmo y la exclusión en un juego que se basa en esos dos pilares.
Entiendo que el Ministro de Educación quiera sacarlo del aire justamente porque esos valores no son los que se buscan para nuestra sociedad.
Pero lo que no entiendo, es que la gente pretenda "castigar" esas actitudes que los participantes tienen dentro de la casa, dentro del juego, como si sucedieran en la vida real.
Lluvia de decisiones acertadas en situaciones no idem: Que se piensen que la nominación es una traición real (supongo que jamás jugaron al truco o al póker). Que piensen que la "nominación espontánea" es lo más cuestionable que puede suceder (nunca gritaron "quiero vale 4" con un par de 4). Que se piense que sentir cariño por alguien lo vuelve automáticamente "innominable" en el juego.
Que piensen todo eso cuando saben que los que entraron, entraron para eso.
Los participantes también saben que entraron para eso. Entraron para comerse los ojos y aceptaron eso plenamente. No hacerlo corre por su propio riesgo.
Decisión acertada en situacion no idem por excelencia: creer que dejar ganar al otro por voluntad propia es filantropía. Pero es Gran Hermano, y ahí, dejar ganar al otro por voluntad propia es falta de interés en el juego (por el simple hecho que dejar en la casa a alguien no es salvarle la vida a nivel de vida real).
Es un juego egoísta, claro que sí. Condenar los intereses egoístas dentro de la casa es tan inútil, rídiculo y contraproducente como criticar a un boxeador por dar buenos golpes.
Y a muchos se les da por suprimir el boxeo del mundo del deporte (opción aceptable en situación correcta), pero a nadie por suprimir los golpes del reglamento (lo que pretende el grueso del público que mira Gran Hermano).
El ser humano siempre tiende a tomar decisiones correctas en situaciones inadecuadas, lo que vuelve el "acierto" en un doble error.
Si tengo que buscar un ejemplo bien mediático y popular vuelvo a caer, otra vez, en Gran Hermano.
No entiendo esa fijación en volverlo Operación Triunfo y/o Telenoche Investiga. Y no sólo me estoy refiriendo al público en general, sino también a los participantes. Especialmente los de esta 4ta edición, que se refugian constantemente en el lugar de la "no alternativa".
Pareciera que a todos les pusieron una pistola en la cabeza para entrar ahí adentro, porque la mayoría tiene el discurso de "no quiero jugar, yo solo estoy acá porque quiero protagonizar Montecristo".
1era decisión correcta en situación no idem: en lugar de ir a verdaderos castings de actuación, en lugar de seguir capacitándose, elegir pasar 4 meses encerrado frente a una cámara.
Y encima no ponerse a jugar.
¿Hay algo más estúpido que entrar a no jugar? Anoche un participante decía "yo sé que esto es cómo subirse a un ring donde hay que matarse unos a otros, pero yo no quiero pegar y me molesta porque me van a empezar a pegar"... ¿y se supone que hay que tenerle compasión? No entiendo cómo un razonamiento tan limitado (¿Para qué meterse en la boca del lobo si no se quiere ser comido?), o una mentira tan evidente (el ejemplo lo hunde sólo) puede lograr empatía del público.
A nadie se le ocurre entrar a un casino y pretender ganar sin tener fichas, a nadie se le ocurre jugar al Carrera de Mente sin saber leer.
Pero a este muchacho (Sebastián) se le ocurrió entrar a un juego y ganar sin jugar. 2da decision correcta en situacion no idem: tomarse en serio un juego.
De acuerdo, Gran Hermano es un juego. Operación Triunfo no lo era, pero Gran Hermano sí lo es. Y se parece mucho a Expedición Robinson, por que es un simple experimento de supervivencia. El objetivo es uno sólo: sobrevivir. El juego es no quedar nominado (y sí, la supervivencia es una cuestión egoísta).
La parafernalia comercial que se le agrega (la participación del público), no modifica en lo más mínimo la lógica del juego. El tema de los premios es un artilugio de entretenimiento y venta, no una regla base del juego. El ganador final será un hecho casual (o una estrategia de marketing), pero esa circunstancia no tiene nada que ver con el verdadero juego, que está adentro. Y no es una suposición, es un hecho. Por algo todo se sucede en un aislamiento feroz (la posibilidad de que esté arreglado o guionado no cambia los fundamentos), porque el afuera no importa.
3era decisión correcta en una situación no idem: creer que lo importante es lo de afuera, cuando todo pasa por dentro.
Como dije, el objetivo es eludir la nominación. Uno de los que va al banquillo volverá a nacer, pero ya con una vida menos. ¿Por qué? Porque el asesinato es la regla en Gran Hermano. Asesinato simbólico, claro está. Ir "limpiando" gente del juego, no del planeta tierra.
4ta decisión correcta en situacion no idem: condenar el egoísmo y la exclusión en un juego que se basa en esos dos pilares.
Entiendo que el Ministro de Educación quiera sacarlo del aire justamente porque esos valores no son los que se buscan para nuestra sociedad.
Pero lo que no entiendo, es que la gente pretenda "castigar" esas actitudes que los participantes tienen dentro de la casa, dentro del juego, como si sucedieran en la vida real.
Lluvia de decisiones acertadas en situaciones no idem: Que se piensen que la nominación es una traición real (supongo que jamás jugaron al truco o al póker). Que piensen que la "nominación espontánea" es lo más cuestionable que puede suceder (nunca gritaron "quiero vale 4" con un par de 4). Que se piense que sentir cariño por alguien lo vuelve automáticamente "innominable" en el juego.
Que piensen todo eso cuando saben que los que entraron, entraron para eso.
Los participantes también saben que entraron para eso. Entraron para comerse los ojos y aceptaron eso plenamente. No hacerlo corre por su propio riesgo.
Decisión acertada en situacion no idem por excelencia: creer que dejar ganar al otro por voluntad propia es filantropía. Pero es Gran Hermano, y ahí, dejar ganar al otro por voluntad propia es falta de interés en el juego (por el simple hecho que dejar en la casa a alguien no es salvarle la vida a nivel de vida real).
Es un juego egoísta, claro que sí. Condenar los intereses egoístas dentro de la casa es tan inútil, rídiculo y contraproducente como criticar a un boxeador por dar buenos golpes.
Y a muchos se les da por suprimir el boxeo del mundo del deporte (opción aceptable en situación correcta), pero a nadie por suprimir los golpes del reglamento (lo que pretende el grueso del público que mira Gran Hermano).
Viendo Tatuado
ALVARO: ¿Cuantos años tenes?
TERO: 19, dicen que nací el día de la plaza de Malvinas. Bah, ese día estoy anotada. ¿Estuvo en la plaza de Malvinas? ¿El día que todos festejaron al borracho?
ALVARO: No, no...
TERO: Si estuviste. Todos dicen que no estuvieron, pero estuvieron. Ahora les da vergüenza.
ALVARO: No... no, no estuve
TERO: Si estuvo... sino hubiera puteado, o algo. Igual no importa. A mí también me daría vergüenza.
TERO: 19, dicen que nací el día de la plaza de Malvinas. Bah, ese día estoy anotada. ¿Estuvo en la plaza de Malvinas? ¿El día que todos festejaron al borracho?
ALVARO: No, no...
TERO: Si estuviste. Todos dicen que no estuvieron, pero estuvieron. Ahora les da vergüenza.
ALVARO: No... no, no estuve
TERO: Si estuvo... sino hubiera puteado, o algo. Igual no importa. A mí también me daría vergüenza.
miércoles, marzo 07, 2007
Y justo hoy es 8 de marzo...
Teoría de la Comunicación fue una de las materias que más odié. Ahora, desde este presente, la reivindico.
Me acuerdo un momento en especial, una clase en especial del seminario, donde el tema era el funcionalismo, específicamente Laswell:
Harold Laswell fue uno de los primeros investigadores que quiso determinar cuál era la función social de los medios de comunicación masiva. Basó sus estudios desde la óptica política (¡favor de separar la palabra política de la palabra partido!), y concluyó que había tres:
* VIGILANCIA DEL ENTORNO
Los medios "saltan" cuando consideran que algo puede afectar el status quo que los mantiene, denunciándolo.
* CORRELACIÓN DE LAS PARTES DE LA SOCIEDAD AL RESPONDER AL ENTORNO
Al tiempo que "saltan"para condenar algun hecho o conducta, "preparan" y "aconsejan" a la sociedad para hacerle frente a dicho hecho o conducta, para retornar rápidamente al estado de estabilidad anterior.
* TRANSMISIÓN DE LA HERENCIA SOCIAL
Mediante todas sus acciones reivindican constantemente los valores que consideran necesarios para manter el mencionado status quo estable en el tiempo.
Años más tarde, otro investigador (Lazarsfeld) completó el trabajo de Laswell con una cuarta y última función: el ENTRETENIMIENTO.
Y me acuerdo de ese momento. La profe, con una sonrisa leve de irónica nostalgia dijo como comentario al pasar, como paradoja para retener directamente en el inconsciente: "como ven, los medios nunca tuvieron el objetivo de educar a nadie".
Me es imposible no pensar en Laswell cada vez que veo Gran Hermano. Quizás debería acordarme en estos días por el tema de las elecciones, o por las papeleras, pero no, me acuerdo cuando veo Gran Hermano.
Es que Gran Hermano es maravilloso.
Es el experimento más rentable que ha tenido la televisión argentina, y no es casualidad que los productores corran tanto riesgo para ponerlo al aire ( económico, y también propio ya que terminan sacrificando la mayor parte de su programación). No sólo es altamentí$imamente rentable, es un vehículo inmejorable para cumplir todas esas funciones que detalló Laswell. Es el lobo vestido de cordero... de corderito.
En general se lo toma como un show de entretenimiento vacío e inmoral que sirve de dudoso ejemplo a la gente (que para llegar alto hay que encerrarse en una casa y estar cuatro meses al pedo o que mirarlo te pudre el cerebro y que eso demuestra el nivel de ignorancia de nuestro pueblo). Pero Gran Hermano no es eso. Es lo que Gran Hermano quiere que digan de sí, pero no es lo que es.
Porque es la forma perfecta de reafirmar todas y cada una de las moralinas y estupideces que le conviene a la televisión que la gente crea.
Si muestra una prostituta, un homosexual o un ex presidiario, no está contribuyendo a que la sociedad los acepte, sino que los condene con todavía más fuerza (o todavía peor, que pretenda "apiadarse" de ellos... que los vuelva... corderitos).
La última participante en abandonar "el juego" es un ejemplo concretísimo.
Lo que dejaron ver de Nadia (como "persona" dentro de la casa) fue que basaba todo su discurso en condenar cosas que ella vivía haciendo con orgullo: ofenderse a muerte porque alguien le dijo "gato" una vez hace mucho y al pasar; pero tratar a ese alguien de "conchuda, puta y pelotuda" al menos 3 veces por hora. Llenarse la boca con un"soy frontal", su frase de cabecera a la hora de cerrar su seguidilla de ofensas, que siempre realizaba en tercera persona (es decir, nunca en presencia de aquel a quien se refería). Condenar a quienes "se hacían las víctimas" al tiempo que en ese lugar se refugiaba ella para criticar.
En fin, una incoherencia casi esquizoide.
Al salir de la casa, Nadia confirmó que "la Nadia" que se había visto adentro no era la que ella había preparado para el juego, sino la Nadia "real".
Pero olvidé un punto clave: Nadia trabaja en "la noche porteña", tiene 25 años y 2 hijas de 7 y 8 años (la menor con hipoacusia). Las niñas viven con su abuela paterna (con la madre de su padre, no con él, que ya formó otra familia), porque ella no puede mantenerlas. Justamente eso (según sus palabras) fue lo que la llevó al programa: ganar el premio en efectivo para poder llevarse a sus hijas a vivir con ella. Dentro de "la casa más famosa del país" se refirió a ellas muy poco, más que nada las mencionaba cuando decía el porqué había entrado a la casa. En ningún momento las expuso.
Anoche, en El Debate (el summun del premio o el castigo), primero la acribillaron a preguntas y comentarios sobre su "carácter canallesco"; sobre todas las actitudes sociomoralmente condenables que se cansó de tener adentro (mentiras y robos a la cabeza) y que afuera no justificó como mejor le convenía ("era una estrategia", "era un juego") sino que no terminaba de hacerse cargo de nada.
Pero después, pasó algo fantásticamente repulsivo.
Uno de los panelistas, le recriminó que en su estadía en el programa no hubiera recurrido más a la mención de sus hijas, porque "nos impidió" conocer a "la Nadia sensible", y que no podía entender cómo podía llegar a poner a las criaturas a la altura de sus amigos.
Es que Nadia había dicho que "su familia eran sus amigos", lo que claramente elevaba a los amigos, no disminuía a las niñas. Dejó en jaque al que preguntaba, puesto que fue una de las pocas veces que la balanza se inclinó a favor de Nadia. Pero el que preguntaba no se percató de ese detalle...
El diálogo desencadenó en el llanto por parte de la concursante y así se pudo terminar "el programa en paz".
Me pareció absolutamente anticlímax que hayan cerrado el enfrentamiento con el ÚNICO tema en el que ella siempre fue coherente. Especialmente que lo hayan cerrado de esa manera: forzándola a arrepentirse. No me llevó mucho tiempo llegar a la raíz.
Nadia cometió el error de ser madre.
Ser madre no es tener hijos. Ser madre es tener hijos teniendo útero, poniendo esa carátula por encima de todo el resto de la personalidad, el género y las circunstancias.
Una madre sólo puede ser... una madre.
No existe una institución que goce de tanta adulación como esa. Adulación que se vende como respeto y admiración desde luego, pero lisa y llana adulación. Y siempre hay que desconfiar del que adula, porque el que adula - a diferencia del que elogia - alimenta con una cuchara vacía.
El que adula está revistiendo con palabras bonitas un insulto, o una carcajada (o ambos). Esa adulación se va pasando de generación en generación, y se va legitimando por inercia.
A Nadia no se la condenó porque su ególatra mitomanía desencadenara manipulaciones múltiples, ni por su soberbia patoteril, ni por ser un culto a la impunidad... ni siquiera por jugar a ser sexy cuando el entorno se lo pedía.
A Nadia se la condenó porque se atrevió a ser todo eso, siendo madre. ¡Y encima tuvo la mala suerte de decidir que mientras no pudiera mantener a sus hijas, las cuidarían parientes que sí estuvieran en condiciones de hacerlo!
La mujer que "busca divertirse" no puede ser madre.
Y una madre no puede pretender buscar divertirse.
Tristeza, Enojo, Incredulidad y hasta un poco de resignación es lo que me provoca que hoy, ya entrado el Siglo XXI, a 50 mil años de que el último neandarthal pisó la tierra, a 150 años de que un grupo de empresarios incendiara a sus 129 empleadas por haberles tomado la fábrica en reclamo por mejoras de condiciones laborales... que aún hoy, siga vigente el modelo de la mujer dividida.
Con el hombre no pasa lo mismo. El padre de las hijas de Nadia tampoco vive con ellas, pero no escuché a nadie hacer un sólo comentario al respecto. Porque el hombre sigue siendo hombre y varón, por muy padre que sea. Es más, si se dedica íntegramente a sus hijos, se lo reviste de un cáracter de humanidad del que la mujer no goza si hace lo mismo, porque se considera que esa es su obligación para con ellos. Él no carga con el peso del "milagro de la vida", aunque sus responsabilidades a pasado y a futuro sean exactamente las mismas.
Eso es desigualdad entre los sexos. Eso, no una cancha de fútbol más grande que un shopping.
Me acuerdo un momento en especial, una clase en especial del seminario, donde el tema era el funcionalismo, específicamente Laswell:
Harold Laswell fue uno de los primeros investigadores que quiso determinar cuál era la función social de los medios de comunicación masiva. Basó sus estudios desde la óptica política (¡favor de separar la palabra política de la palabra partido!), y concluyó que había tres:
* VIGILANCIA DEL ENTORNO
Los medios "saltan" cuando consideran que algo puede afectar el status quo que los mantiene, denunciándolo.
* CORRELACIÓN DE LAS PARTES DE LA SOCIEDAD AL RESPONDER AL ENTORNO
Al tiempo que "saltan"para condenar algun hecho o conducta, "preparan" y "aconsejan" a la sociedad para hacerle frente a dicho hecho o conducta, para retornar rápidamente al estado de estabilidad anterior.
* TRANSMISIÓN DE LA HERENCIA SOCIAL
Mediante todas sus acciones reivindican constantemente los valores que consideran necesarios para manter el mencionado status quo estable en el tiempo.
Años más tarde, otro investigador (Lazarsfeld) completó el trabajo de Laswell con una cuarta y última función: el ENTRETENIMIENTO.
Y me acuerdo de ese momento. La profe, con una sonrisa leve de irónica nostalgia dijo como comentario al pasar, como paradoja para retener directamente en el inconsciente: "como ven, los medios nunca tuvieron el objetivo de educar a nadie".
Me es imposible no pensar en Laswell cada vez que veo Gran Hermano. Quizás debería acordarme en estos días por el tema de las elecciones, o por las papeleras, pero no, me acuerdo cuando veo Gran Hermano.
Es que Gran Hermano es maravilloso.
Es el experimento más rentable que ha tenido la televisión argentina, y no es casualidad que los productores corran tanto riesgo para ponerlo al aire ( económico, y también propio ya que terminan sacrificando la mayor parte de su programación). No sólo es altamentí$imamente rentable, es un vehículo inmejorable para cumplir todas esas funciones que detalló Laswell. Es el lobo vestido de cordero... de corderito.
En general se lo toma como un show de entretenimiento vacío e inmoral que sirve de dudoso ejemplo a la gente (que para llegar alto hay que encerrarse en una casa y estar cuatro meses al pedo o que mirarlo te pudre el cerebro y que eso demuestra el nivel de ignorancia de nuestro pueblo). Pero Gran Hermano no es eso. Es lo que Gran Hermano quiere que digan de sí, pero no es lo que es.
Porque es la forma perfecta de reafirmar todas y cada una de las moralinas y estupideces que le conviene a la televisión que la gente crea.
Si muestra una prostituta, un homosexual o un ex presidiario, no está contribuyendo a que la sociedad los acepte, sino que los condene con todavía más fuerza (o todavía peor, que pretenda "apiadarse" de ellos... que los vuelva... corderitos).
La última participante en abandonar "el juego" es un ejemplo concretísimo.
Lo que dejaron ver de Nadia (como "persona" dentro de la casa) fue que basaba todo su discurso en condenar cosas que ella vivía haciendo con orgullo: ofenderse a muerte porque alguien le dijo "gato" una vez hace mucho y al pasar; pero tratar a ese alguien de "conchuda, puta y pelotuda" al menos 3 veces por hora. Llenarse la boca con un"soy frontal", su frase de cabecera a la hora de cerrar su seguidilla de ofensas, que siempre realizaba en tercera persona (es decir, nunca en presencia de aquel a quien se refería). Condenar a quienes "se hacían las víctimas" al tiempo que en ese lugar se refugiaba ella para criticar.
En fin, una incoherencia casi esquizoide.
Al salir de la casa, Nadia confirmó que "la Nadia" que se había visto adentro no era la que ella había preparado para el juego, sino la Nadia "real".
Pero olvidé un punto clave: Nadia trabaja en "la noche porteña", tiene 25 años y 2 hijas de 7 y 8 años (la menor con hipoacusia). Las niñas viven con su abuela paterna (con la madre de su padre, no con él, que ya formó otra familia), porque ella no puede mantenerlas. Justamente eso (según sus palabras) fue lo que la llevó al programa: ganar el premio en efectivo para poder llevarse a sus hijas a vivir con ella. Dentro de "la casa más famosa del país" se refirió a ellas muy poco, más que nada las mencionaba cuando decía el porqué había entrado a la casa. En ningún momento las expuso.
Anoche, en El Debate (el summun del premio o el castigo), primero la acribillaron a preguntas y comentarios sobre su "carácter canallesco"; sobre todas las actitudes sociomoralmente condenables que se cansó de tener adentro (mentiras y robos a la cabeza) y que afuera no justificó como mejor le convenía ("era una estrategia", "era un juego") sino que no terminaba de hacerse cargo de nada.
Pero después, pasó algo fantásticamente repulsivo.
Uno de los panelistas, le recriminó que en su estadía en el programa no hubiera recurrido más a la mención de sus hijas, porque "nos impidió" conocer a "la Nadia sensible", y que no podía entender cómo podía llegar a poner a las criaturas a la altura de sus amigos.
Es que Nadia había dicho que "su familia eran sus amigos", lo que claramente elevaba a los amigos, no disminuía a las niñas. Dejó en jaque al que preguntaba, puesto que fue una de las pocas veces que la balanza se inclinó a favor de Nadia. Pero el que preguntaba no se percató de ese detalle...
El diálogo desencadenó en el llanto por parte de la concursante y así se pudo terminar "el programa en paz".
Me pareció absolutamente anticlímax que hayan cerrado el enfrentamiento con el ÚNICO tema en el que ella siempre fue coherente. Especialmente que lo hayan cerrado de esa manera: forzándola a arrepentirse. No me llevó mucho tiempo llegar a la raíz.
Nadia cometió el error de ser madre.
Ser madre no es tener hijos. Ser madre es tener hijos teniendo útero, poniendo esa carátula por encima de todo el resto de la personalidad, el género y las circunstancias.
Una madre sólo puede ser... una madre.
No existe una institución que goce de tanta adulación como esa. Adulación que se vende como respeto y admiración desde luego, pero lisa y llana adulación. Y siempre hay que desconfiar del que adula, porque el que adula - a diferencia del que elogia - alimenta con una cuchara vacía.
El que adula está revistiendo con palabras bonitas un insulto, o una carcajada (o ambos). Esa adulación se va pasando de generación en generación, y se va legitimando por inercia.
A Nadia no se la condenó porque su ególatra mitomanía desencadenara manipulaciones múltiples, ni por su soberbia patoteril, ni por ser un culto a la impunidad... ni siquiera por jugar a ser sexy cuando el entorno se lo pedía.
A Nadia se la condenó porque se atrevió a ser todo eso, siendo madre. ¡Y encima tuvo la mala suerte de decidir que mientras no pudiera mantener a sus hijas, las cuidarían parientes que sí estuvieran en condiciones de hacerlo!
La mujer que "busca divertirse" no puede ser madre.
Y una madre no puede pretender buscar divertirse.
Tristeza, Enojo, Incredulidad y hasta un poco de resignación es lo que me provoca que hoy, ya entrado el Siglo XXI, a 50 mil años de que el último neandarthal pisó la tierra, a 150 años de que un grupo de empresarios incendiara a sus 129 empleadas por haberles tomado la fábrica en reclamo por mejoras de condiciones laborales... que aún hoy, siga vigente el modelo de la mujer dividida.
Con el hombre no pasa lo mismo. El padre de las hijas de Nadia tampoco vive con ellas, pero no escuché a nadie hacer un sólo comentario al respecto. Porque el hombre sigue siendo hombre y varón, por muy padre que sea. Es más, si se dedica íntegramente a sus hijos, se lo reviste de un cáracter de humanidad del que la mujer no goza si hace lo mismo, porque se considera que esa es su obligación para con ellos. Él no carga con el peso del "milagro de la vida", aunque sus responsabilidades a pasado y a futuro sean exactamente las mismas.
Eso es desigualdad entre los sexos. Eso, no una cancha de fútbol más grande que un shopping.
domingo, febrero 04, 2007
lunes, enero 08, 2007
Pasa cada 4 años
Acaba de comenzar un año bien electoral en Argentina. Es cuestión de semanas que los "diferentes" partidos políticos comiencen a bombardearnos con carteles anunciando sus candidatos. Es en estas épocas dónde más encuentro la necesidad de separar dos palabras que vulgarmente se toman como sinónimos, pero que, a pesar de los burdos intentos por lograrlo, están lejos de serlo: publicidad y propaganda.
Propaganda es la acción de difundir ideas, pensamientos y corrientes; ya sean políticas, religiosas, morales, filosóficas, etc.
La Publicidad, en cambio, es una acción de marketing (inspirada en la propaganda) para vender un producto/servicio.
¿En qué se parecen? En que las dos buscan CONVENCER sobre algo: la propaganda sobre ideas; la publicidad sobre características de cierta marca, para venderla más y mejor.
Otrora, cuando "política" no era mala palabra sino el medio de conseguir una vida que valiera la pena ser vivida, la propaganda era el leit motiv de todas las agrupaciones (al fin de cuentas, ser mayoría siempre suma si tu idea es no vivir al margen del resto). La publicidad se limitaba a contar qué diferenciaba a un jabón de otro.
Ahora, cuando el Estado no es más que una pantalla de ciertos poderes económicos, la propaganda prácticamente no existe, por la simple razón de que ya no hay ideas, ni corrientes, ni pensamiento.
No se puede, no hay tiempo para eso. El sistema nos transformó en una máquina de supervivencia. Lo único que queda es sobrevivir. La Política ya no existe, lo único que existe es el mercado, y los candidatos son un producto más.
... aunque en realidad son un producto menos, porque están muy por debajo de un par de zapatillas, por ejemplo.
Porque nos hipnotizaron tan bien, que consiguieron que buscáramos nuestros ideales en las marcas. Basta mirar en lo que venden (lo que dicen vender) las marcas hoy en día: bienestar, amor, salud, felicidad. Todas cosas que no pueden cumplir por la simple razón de que son objetos que con suerte pueden dar comodidad o sabor.
¿Y quienes se venden con la sóla idea de diferenciarse del otro? Los candidatos. Gritan desde los carteles como una galletita te grita más que otra desde una góndola de super.
La publicidad actual quiere ser propaganda (no lo es porque no tiene con qué suplantarla, su única opción para superarla es matarla); pero la propaganda política hace ratísimo que es publicidad, y de la mala.
Qué lástima.
Propaganda es la acción de difundir ideas, pensamientos y corrientes; ya sean políticas, religiosas, morales, filosóficas, etc.
La Publicidad, en cambio, es una acción de marketing (inspirada en la propaganda) para vender un producto/servicio.
¿En qué se parecen? En que las dos buscan CONVENCER sobre algo: la propaganda sobre ideas; la publicidad sobre características de cierta marca, para venderla más y mejor.
Otrora, cuando "política" no era mala palabra sino el medio de conseguir una vida que valiera la pena ser vivida, la propaganda era el leit motiv de todas las agrupaciones (al fin de cuentas, ser mayoría siempre suma si tu idea es no vivir al margen del resto). La publicidad se limitaba a contar qué diferenciaba a un jabón de otro.
Ahora, cuando el Estado no es más que una pantalla de ciertos poderes económicos, la propaganda prácticamente no existe, por la simple razón de que ya no hay ideas, ni corrientes, ni pensamiento.
No se puede, no hay tiempo para eso. El sistema nos transformó en una máquina de supervivencia. Lo único que queda es sobrevivir. La Política ya no existe, lo único que existe es el mercado, y los candidatos son un producto más.
... aunque en realidad son un producto menos, porque están muy por debajo de un par de zapatillas, por ejemplo.
Porque nos hipnotizaron tan bien, que consiguieron que buscáramos nuestros ideales en las marcas. Basta mirar en lo que venden (lo que dicen vender) las marcas hoy en día: bienestar, amor, salud, felicidad. Todas cosas que no pueden cumplir por la simple razón de que son objetos que con suerte pueden dar comodidad o sabor.
¿Y quienes se venden con la sóla idea de diferenciarse del otro? Los candidatos. Gritan desde los carteles como una galletita te grita más que otra desde una góndola de super.
La publicidad actual quiere ser propaganda (no lo es porque no tiene con qué suplantarla, su única opción para superarla es matarla); pero la propaganda política hace ratísimo que es publicidad, y de la mala.
Qué lástima.
Hasta el estigma es machista
Mucho se dice y se "culpa" a la mujer por la idea fija de formar una familia con esposo, casa en un barrio en las afueras con pisos relucientes, auto, perro con moñito, gato con cascabel e hijitos de publicidad.
Ahora... ¿Conocen a algún hombre que no busque eso?
Los varones son los primeros que gritan de espanto cuando una persona se plantea si realmente quiere para ella ese futuro de catálogo.
Ahora... ¿Conocen a algún hombre que no busque eso?
Los varones son los primeros que gritan de espanto cuando una persona se plantea si realmente quiere para ella ese futuro de catálogo.
martes, diciembre 26, 2006
Utilidad de la Materia
En esas ocasiones donde la ocasión gira en torno a los regalos, como algún cumpleaños o - que mejor ejemplo que - Navidad, se puede ver claramente quién te conoce y quién no.
Según que te regala alguien, podés saber qué lugar ocupas en su vida y qué lugar le gusta(ría) ocupar en la tuya.
Y podés ir mucho más lejos, si descubrís puntualmente porqué te regaló, lo que te regaló.
Según que te regala alguien, podés saber qué lugar ocupas en su vida y qué lugar le gusta(ría) ocupar en la tuya.
Y podés ir mucho más lejos, si descubrís puntualmente porqué te regaló, lo que te regaló.
sábado, diciembre 23, 2006
Más conozco al hombre, más quiero al pingüino (entre otros).

Cuando la Antártida empezó a enfriarse demasiado, el Pingüino Emperador fue el único animal que osó quedarse en esas heladas tierras.
Aunque no se quedó exactamente en sus tierras, puesto que vive en el océano la mayor parte del año y sólo pisa suelo firme para llevar a cabo la reproducción.
Que cosa, ¿no? Está obligado a pasar meses en un territorio que le es adverso si decide dar continuidad a su especie... tiene que vivir en el peor de los ambientes justo cuando es más vulnerable... ve el mundo por primera vez desde su costado negro.
Tendrá que sobrevivir varios meses si planea llegar a disfrutar del mundo donde mejor se desenvuelve: el acuático.
... justo al revés que nosotros.
viernes, diciembre 22, 2006
Tanto más que un tabú...
Si en una película/novela/obra de teatro acribillan a alguien a balazos, es un "argumento narrativo".
Ahora, si en la misma película/novela/obra de teatro se lleva a cabo un aborto, todo el mundo se escandaliza; se "reabre una polémica" y se busca la censura poniendo el grito en el cielo.
No es cuestión.
Ahora, si en la misma película/novela/obra de teatro se lleva a cabo un aborto, todo el mundo se escandaliza; se "reabre una polémica" y se busca la censura poniendo el grito en el cielo.
No es cuestión.
jueves, diciembre 14, 2006
Sociología para principiantes
FETICHISMO DE LA MERCANCÍA:
Junto a la Alienación y la Reificación de la conciencia, una de las consecuencias "directas" del capitalismo, según Marx.
Se refiere a la representación tergiversada, falsa e ilusoria del hombre acerca de las cosas. Cuando los vínculos de produccion entre los individuos bajo el sistema de la propiedad privada solo se dan a traves de la compra-venta de objetos/servicios, desencadena una adoración constante a las cosas y la cultura del "uno es lo que tiene".
¿... vieron que ya no se puede hacer nada sin plata?
Y cuando digo "nada", quiero decir "cualquier cosa, menos algo".
Junto a la Alienación y la Reificación de la conciencia, una de las consecuencias "directas" del capitalismo, según Marx.
Se refiere a la representación tergiversada, falsa e ilusoria del hombre acerca de las cosas. Cuando los vínculos de produccion entre los individuos bajo el sistema de la propiedad privada solo se dan a traves de la compra-venta de objetos/servicios, desencadena una adoración constante a las cosas y la cultura del "uno es lo que tiene".
¿... vieron que ya no se puede hacer nada sin plata?
Y cuando digo "nada", quiero decir "cualquier cosa, menos algo".
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