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martes, marzo 27, 2007

Especismo para principiantes

De algún modo, todos aprendemos a hacernos cargo de la propia idisincrasia (y de la de los demás) cuando enfrentamos esos comentarios de manual a los que nos someten quienes recién nos conocen, o quienes tienen la fijación de comprendernos a pesar de ellos.
Los artistas en general (pintores, escritores, actores, músicos) suelen enfrentarse muy seguido con preguntas al estilo "¿y vos de que trabajas?... ah... ¿eso es tu trabajo?".
Los abogados; con constantes alusiones a su corruptibilidad y - aparentemente - siempre dudosa honestidad.

A los vegetarianos siempre nos acribillan con el... "¿y por qué no comés carne?", sólo para recitarnos al instante un catálogo en suerte de vademecum culinario con procentajes de vitaminas, proteínas y demás virtudes nutricionales que tiene la carne ( y que ellos nunca toman en cuenta, y hablo con conocimiento de causa).
Pero hay otro comentario que siempre viene anexo a ese (quizás sea el otro primero... el orden de los factores no altera el producto) y es el que me lleva a escribir este post.

No importa si te presentas directamente con la palabra vegetariano o si preferís decir "no como carne", siempre te hacen la pregunta absurda: "Pero pollo y pescado comés... ¿no?"
Absurda por lo insostenible.*
A nadie que diga que le gustan los colores oscuros le observarían "pero el negro no te gusta, ¿verdad?". Ni a alguien que adora caminar descalzo:"pero los borceguíes son tu calzado favorito, ¿si?".

Pero a los vegetarianos siempre nos preguntan si comemos pescado o pollo.
La opción del huevo en un menú no carnívoro es discutible, pero definitivamente no lo son las carnes "blancas".
Y todo este planteo viene a colación de la cercanía de la Semana Santa, y su famosa y nunca bien ponderada "época de vigilia".
La Iglesia puso en la carne y en el vino el espíritu del Cristo crucificado y luego ascendido. Así pretendían suprimir y controlar todo lo que pudiera desviar al cristiano del lavado de culpas: la comida y la bebida por placer. La fiesta.
En tiempos donde la vigilia se respetaba a rajatabla, la dieta se reducía a todo tipo de infusiones y algún que otro vegetal. Nada de azúcar, nada de sal. Y en palabras de buen - y mentiroso - carnívoro, nada de sabor.
Con el cuerpo tan en piloto automático, al fiel sólo le quedaba atender sermones de sus párrocos, o dormir (que viene siendo lo mismo). Un control digno de Pedro, el amigo de Heidi.

Con el pasar de los siglos y el desplazo del teocentrismo y la avanzada de la ilustración la república y el hombre, la vigilia también se fue "antropocentrizando".
Hoy en día, las empanadas de Semana Santa siempre tienen atún o pollo. La merluza y la pechuga son menúes comunes el jueves y el viernes santo (no tanto como el asadazo del domingo de Pascua, pero están pisando los talones).
De pronto, la carne de Cristo sólo se encuentra en la carne roja.
Según los nutricionistas, la carne roja es la que tiene más grasa, más calorías y pone más en riesgo la salud. Según los fundamentalistas de la carne (especialmente los argentinos), es la más rica, y la absolutamente imprescindible a la hora del verdadero buen comer.
Un resabio de ese milenario flagelo llamado cuaresma: suspender los placeres terrenales por estos días. Los curas no opusieron resistencia (ellos, de placeres terrenales saben muy poco) y la tradición actualizada ya no tiene "opositores".

A ese punto llega el especismo. A darle la exclusiva categoría de "carne" a la que más placer provoca devorar.
El resto (las aves y los peces) son apenas potus con consistencia a la mandíbula.
O en el mejor de los casos, y casi que citando a Homero Simpson, "la comida de la comida" (¿Qué las vacas son herbívoras? Primero consulte a su terrateniente amigo la composición del alimento balanceado con el que las engorda mientras las amontona) .



*Seguramente hay gente que encaja con estos ejemplos, pero a lo que voy es que, esos razonamientos no respetan la lógica que supuestamente quiere imponer quien está preguntando desde el lugar de juez, o bien de "aprendiz".

domingo, marzo 11, 2007

¿Cómo mirar Gran Hermano?

Hay una cosa que realmente no entiendo. Bah, en realidad si la entiendo... pero me cuesta resignarme a esa explicación.
El ser humano siempre tiende a tomar decisiones correctas en situaciones inadecuadas, lo que vuelve el "acierto" en un doble error.
Si tengo que buscar un ejemplo bien mediático y popular vuelvo a caer, otra vez, en Gran Hermano.
No entiendo esa fijación en volverlo Operación Triunfo y/o Telenoche Investiga. Y no sólo me estoy refiriendo al público en general, sino también a los participantes. Especialmente los de esta 4ta edición, que se refugian constantemente en el lugar de la "no alternativa".
Pareciera que a todos les pusieron una pistola en la cabeza para entrar ahí adentro, porque la mayoría tiene el discurso de "no quiero jugar, yo solo estoy acá porque quiero protagonizar Montecristo".
1era decisión correcta en situación no idem: en lugar de ir a verdaderos castings de actuación, en lugar de seguir capacitándose, elegir pasar 4 meses encerrado frente a una cámara.
Y encima no ponerse a jugar.
¿Hay algo más estúpido que entrar a no jugar? Anoche un participante decía "yo sé que esto es cómo subirse a un ring donde hay que matarse unos a otros, pero yo no quiero pegar y me molesta porque me van a empezar a pegar"... ¿y se supone que hay que tenerle compasión? No entiendo cómo un razonamiento tan limitado (¿Para qué meterse en la boca del lobo si no se quiere ser comido?), o una mentira tan evidente (el ejemplo lo hunde sólo) puede lograr empatía del público.
A nadie se le ocurre entrar a un casino y pretender ganar sin tener fichas, a nadie se le ocurre jugar al Carrera de Mente sin saber leer.
Pero a este muchacho (Sebastián) se le ocurrió entrar a un juego y ganar sin jugar. 2da decision correcta en situacion no idem: tomarse en serio un juego.
De acuerdo, Gran Hermano es un juego. Operación Triunfo no lo era, pero Gran Hermano sí lo es. Y se parece mucho a Expedición Robinson, por que es un simple experimento de supervivencia. El objetivo es uno sólo: sobrevivir. El juego es no quedar nominado (y sí, la supervivencia es una cuestión egoísta).
La parafernalia comercial que se le agrega (la participación del público), no modifica en lo más mínimo la lógica del juego. El tema de los premios es un artilugio de entretenimiento y venta, no una regla base del juego. El ganador final será un hecho casual (o una estrategia de marketing), pero esa circunstancia no tiene nada que ver con el verdadero juego, que está adentro. Y no es una suposición, es un hecho. Por algo todo se sucede en un aislamiento feroz (la posibilidad de que esté arreglado o guionado no cambia los fundamentos), porque el afuera no importa.
3era decisión correcta en una situación no idem: creer que lo importante es lo de afuera, cuando todo pasa por dentro.
Como dije, el objetivo es eludir la nominación. Uno de los que va al banquillo volverá a nacer, pero ya con una vida menos. ¿Por qué? Porque el asesinato es la regla en Gran Hermano. Asesinato simbólico, claro está. Ir "limpiando" gente del juego, no del planeta tierra.
4ta decisión correcta en situacion no idem: condenar el egoísmo y la exclusión en un juego que se basa en esos dos pilares.
Entiendo que el Ministro de Educación quiera sacarlo del aire justamente porque esos valores no son los que se buscan para nuestra sociedad.
Pero lo que no entiendo, es que la gente pretenda "castigar" esas actitudes que los participantes tienen dentro de la casa, dentro del juego, como si sucedieran en la vida real.
Lluvia de decisiones acertadas en situaciones no idem: Que se piensen que la nominación es una traición real (supongo que jamás jugaron al truco o al póker). Que piensen que la "nominación espontánea" es lo más cuestionable que puede suceder (nunca gritaron "quiero vale 4" con un par de 4). Que se piense que sentir cariño por alguien lo vuelve automáticamente "innominable" en el juego.
Que piensen todo eso cuando saben que los que entraron, entraron para eso.
Los participantes también saben que entraron para eso. Entraron para comerse los ojos y aceptaron eso plenamente. No hacerlo corre por su propio riesgo.
Decisión acertada en situacion no idem por excelencia: creer que dejar ganar al otro por voluntad propia es filantropía. Pero es Gran Hermano, y ahí, dejar ganar al otro por voluntad propia es falta de interés en el juego (por el simple hecho que dejar en la casa a alguien no es salvarle la vida a nivel de vida real).
Es un juego egoísta, claro que sí. Condenar los intereses egoístas dentro de la casa es tan inútil, rídiculo y contraproducente como criticar a un boxeador por dar buenos golpes.
Y a muchos se les da por suprimir el boxeo del mundo del deporte (opción aceptable en situación correcta), pero a nadie por suprimir los golpes del reglamento (lo que pretende el grueso del público que mira Gran Hermano).

sábado, diciembre 23, 2006

Más conozco al hombre, más quiero al pingüino (entre otros).


Cuando la Antártida empezó a enfriarse demasiado, el Pingüino Emperador fue el único animal que osó quedarse en esas heladas tierras.
Aunque no se quedó exactamente en sus tierras, puesto que vive en el océano la mayor parte del año y sólo pisa suelo firme para llevar a cabo la reproducción.
Que cosa, ¿no? Está obligado a pasar meses en un territorio que le es adverso si decide dar continuidad a su especie... tiene que vivir en el peor de los ambientes justo cuando es más vulnerable... ve el mundo por primera vez desde su costado negro.
Tendrá que sobrevivir varios meses si planea llegar a disfrutar del mundo donde mejor se desenvuelve: el acuático.
... justo al revés que nosotros.

jueves, diciembre 14, 2006

Sociología para principiantes

FETICHISMO DE LA MERCANCÍA:
Junto a la Alienación y la Reificación de la conciencia, una de las consecuencias "directas" del capitalismo, según Marx.
Se refiere a la representación tergiversada, falsa e ilusoria del hombre acerca de las cosas. Cuando los vínculos de produccion entre los individuos bajo el sistema de la propiedad privada solo se dan a traves de la compra-venta de objetos/servicios, desencadena una adoración constante a las cosas y la cultura del "uno es lo que tiene".

¿... vieron que ya no se puede hacer nada sin plata?
Y cuando digo "nada", quiero decir "cualquier cosa, menos algo".

miércoles, diciembre 13, 2006

Error de paralaje

Si hay algo que está de moda este fin de año, aparte de morir en countries, es tener un trastorno alimenticio.
Está de moda ser gordo u obeso. Mejor dicho, compadecerse de los gordos u obesos, porque sigue sin ser chic, pero es como el nuevo target de los que se la dan de comprometidos sociales: son los que más necesitan mucha ayuda y muchas operaciones y muchas menos calorías y mucho plutonio light.
Claro que se olvidan que cortarles el estómago y atarlo al esófago no va a solucionar lo que sea que el obeso esté tapando/sublimando/ocupando con la comida.
Y por supuesto, también está de moda ser anoréxica y/o bulímica.
La escuela y los mitos urbanos nos enseñaron desde siempre que hay que condenar a la anorexia y la bulimia, porque son enfermedades malas que van matando de a poquito. De ahí que lo primero que hace alguien que quiere "ayudar" a una anoréxica/bulímica es asustarla con la idea de su muerte: "Si seguís sin comer, te vas a morir".

Claro que ellas (pongo en femenino porque es más vox pópuli, pero se adapta a ambos sexos) ya lo saben, y a pesar de eso, no les importa. Porque creen/saben/piensan que si no son flacas, no vale la pena estar vivas. Ése es el nudo de la anorexia, no la falta de comida.
La anorexia y la bulimia no son enfermedades, son síntomas de que algo se está pudriendo en otro lado.
Sres de ALUBA: no van a curar a una anoréxica obligándola a comer, o todavía peor, obligándola a que "se quiera".
Sres de la sociedad en general: su doble discursito habitual sobre la imagen y la apariencia, tampoco va a dar frutos positivos.

Hace un tiempo dije que Cielo Latini (la escritora de Abzurdah) había tenido tanto éxito porque era el símbolo perfecto de lo que toda anoréxica o casi anoréxica sueña para sí: que la acepten con soltura y la reciban en todos lados con un "que flaca estás!"

La obesidad y la anorexia son las caras de la misma moneda. Ninguna empieza por el estómago. Ahí simplemente se ven las consecuencias.

viernes, diciembre 01, 2006

Los enfermos de la salud

Los fumadores no entienden qué diferencia puede hacer un poco menos de nicotina en un ambiente hipercontaminado como el de nuestras grandes ciudades.

¿Y qué tanta "sanitud" (porque el adjetivo favorito es "sano", junto a "natural") pueden dar frutas y verduras tan transgénicas que hasta la palabra mutación queda chica o carnes infladas con hormonas?


Citando a Albert, E=mc2.

miércoles, noviembre 29, 2006

El anteúltimo, que clausure EPEC

[ADVERTENCIA: si alguien no termina de comprender mi posición respecto a este tema, lo invito a entrar aquí]


Hoy vi el trailer de "Children of men" y fue como ver una pesadilla proyectada en la pantalla grande.
No leí el libro (tiene el mismo nombre y es de P.D James) ni vi la película, así que me limitaré a hablar del trailer en sí. Al fin y al cabo, es lo más cerca que una gran cantidad de gente va a estar de esta película; y principalmente, es su publicidad, por lo que lo que allí se muestra es lo que se supone tiene ese filme que no tiene ningún otro (tal como Ariel busca convencernos de que Skip no lo iguala) y que lo hace mejor que todos.

La sinopsis viene siendo esta: el mundo está sumido en el caos y la violencia porque la raza humana se ha vuelto infértil. La muerte del ser más joven empeora la situación. La no llegada al mundo de nuevos seres implica que ya no hay esperanza. Pero, de pronto, se da con una joven que tiene un embarazo avanzado; a quien el protagonista de la película (Clive Owen) protegerá a capa y espada para salvar el futuro.

Vomito y vuelvo.

Volví. Hay tantas cosillas pintorescas ahí que no sé por dónde empezar... Empecemos por enumerar una serie de asociaciones sobre las que se basa la historia:

niños - esperanza
esperanza - futuro
infertilidad humana - no futuro
no futuro - caos y violencia por doquier
caos y violencia por doquier - no futuro / presente complicado
embarazo milagroso - esperanza
esperanza - futuro / presente complicado

Pocas ideas me molestan más que la de "los niños son el futuro". No porque me molesten los niños, o el futuro; sino porque es el típico deslindamiento de obligaciones: los adultos ya están vagos como para hacer algo por el presente, los jóvenes están demasiado en el presente, los niños son el futuro. Ellos salvarán las cosas.

¿.. de qué manera? ¿De dónde? ¿Acaso van a criarlos una serie de extraterrestres de otra galaxia con un postgrado en futuros felices? digo, porque los crían los mismos adultos que hacen la plancha con el presente, que al fin de cuentas, siempre es lo único que se tiene.
Así es como esos niños pronto serán jóvenes y ahí nomás adultos cuya unica preocupacion será hacer niños para que los salven de las miserias que no están dispuestos a abandonar.

Niños salvadores. Y en la película encuentran al suyo propio... un niñito por nacer llegará para salvarnos a todos... ¿les suena conocido? ¿no sienten que viene escuchando la misma historia hace 2000 años?
Jesús le llamaban. El famoso mesías: Siempre va a haber alguien que nos salve, que haga el trabajo por nosotros... eso esperan. No es que vaya a ocurrir, digo, te aviso, por si ya te cansaste de esa silla y no te animas a ir a buscar un colchón por miedo a que llegue justo en ese momento.

Me cansé de culpar al futuro por el presente.

Otra cuestión, clave, central y también muy cristiana queda perfectamente reflejada en una frase de la película (del trailer): "si las mujeres siguen sin procrear será el fin del mundo".

Me acalambro de la risa y vuelvo.

Volví. ¿El fin del mundo? ¿Si el ser humano deja de multiplicarse va a ser el fin del mundo? Será el fin de la raza humana, pero para el mundo, va a ser el comienzo, un renacimiento, como el que ocurrió cuando se fueron los dinosaurios, pero mucho mejor.

También me harté del antropocentrismo descerebrado, del creer que este planeta está al servicio nuestro, que fue creado para eso. Que el resto de las especies animales están ahí, esperando nuestras órdenes. Y eso, mal que les pese hasta a loa clérigos, es algo que siempre nos vendió la religión. El hombre como elegido. El hombre va a hacer de este mundo, un lugar mejor.

¿Qué loco, no? Que para meternos bien en la cabeza la idea de que hay un dios al que tenemos que obedecer al pie de la letra porque le debemos la vida; nos hayan convencido de que somos lo más importante sobre esta tierra. Que somos el futuro de esta tierra.

Y de yapa, la asociación descabellada del caos y violencia, de la "anarquía" (como les gusta llamar a esas situaciones para que todos griten de espanto) como resultado de la incapacidad del ser humano de procrear... ¿? Si hay un momento donde una rebelión de masas no va a tener sentido, es ese. ¿Para qué? si cada vez vamos a ser menos, si nuestro problema ya no va a ser cómo nadar en euros porque no hay futuro que lo capitalice. Si justo llega el momento de vivir, y nada más que eso.

Más conozco al hombre, más quiero al elefante, al perro, al delfín y al koala.

Uno de los posters de la película muestra a un feto en gestación con la leyenda "EL ÚLTIMO EN MORIR, QUE APAGUE LA LUZ" ¿Se supone que debo asustarme? Podría decir amén, pero no da.

martes, noviembre 07, 2006

Doble Discurso

Creo que se llama "Contrastes". Es una sección de TVR donde entrevistan a dos personas teóricamente iguales, pero "opuestas" en la práctica por cuestiones económico-morales y les hacen las mismas preguntas. Oponen, por ejemplo, un estudiante de universidad privada y uno de pública, a un taxista y un colectivero, etc etc.
La gracia es ver las diferencias que marcan las "diferencias de clase". Por ejemplo, que el estudiante de la universidad privada vea en el Che a un "subversivo" y que el de la pública lleve puesta una remera con su cara.
Si!!! Eso, Arraigar estereotipos dandole supuesta base empírica. Justamente eso.
Suponiendo que no esté arreglado (que seguramente lo está) la clave está, obviamente, en las preguntas. Formulando las preguntas de manera tal que se acentue la tendencia para el lado que quieren haciendolo parece muy natural.

El sábado pasado opusieron a una "secretaria ejecutiva" y a una "ama de casa". Antes de comenzar, uno ya sabía que iban a presentar a la primera como una burguesita frívola y a la segunda como a una trabajadora pura sangre y corazón.
Los extremos exactos del estereotipo de la mujer, todos los prejuicios femeninos en dos personas:
Por supuesto que la "secretaria" era atractiva, elegante y hablaba con propiedad: un hombre encerrado en un cuerpo deseable. Mientras que la "ama de casa" no estaba arreglada, aparentaba ser mucho mayor que la otra (aunque deben haber andado por la misma edad) y tenía un vocabulario muy "popular": una madre. Trabajadora.

¿Las preguntas? Claro que sí, cuando no era sobre el precio de algún artículo de despensa (para que la secretaria no tuviera idea), era sobre alguna cuestión relacionada al tiempo libre (para que la ama de casa dijera que no tenía).

¿Preguntas sobre administración? Claro que no. Pero sí muchas sobre cuestiones de la casa. Pura demagogia.



Y no, no estoy defendiendo a la secretaria.
Estoy diciendo que ser ama de casa, tampoco es ser mujer.

martes, octubre 10, 2006

lunes, octubre 09, 2006

Ya venimos con el gen...



Sufrís Luna

Viste muchas cosas feas, ¿no?

Y estás ahí, obligada a ver lo que pasa en este mundo, por siempre clavada mirando día y noche. Mejor dicho noche y noche

Y bueno, podrías protestar.
Retirarte.
Empezá a quejarte


Pero cobrá una indemnización.
No tirés tanta antiguedad en el trabajo.
Siglos... milenios.


[ReP]

miércoles, septiembre 27, 2006

Inevitable

Me es imposible no preguntarme cuántos de los periodistas que utilizan la frase "imágenes dantescas" para describir una y otra vez los incendios saben exactamente qué están diciendo...

martes, septiembre 26, 2006

Había una vez un planeta

¿Intensificar los controles en las zonas pobladas?
¿Por qué nos asustamos del fuego recién cuando puede llegar a quemarnos vivos? No estoy diciendo que verte rodeado de fuego sea un momento para relajarse, estoy diciendo que perder tanta hectárea en un segundo (el segundo más largo del mundo... todavía lo estamos viviendo) es igual de grave si hay un pueblo ahí como si no lo hubiera. ¿Por qué? Porque estamos hablando de la pérdida de ecosistemas enteros.
Para la Tierra, perder un ecosistema es equivalente a lo que para un ser humano es perder una neurona: tenemos muchas, muchísimas... pero a las que perdemos ya no las recuperamos. Cada ecosistema que se pierde es un latido menos en el corazón del planeta.
Y eso es algo que excede cualquier problema de propiedad que el hombre pueda meter en el medio, por la simple razón que la muerte de la naturaleza va a ser la propia suya.

No se puede vivir en un planeta inhabitable.

Se aproxima peligrosamente ese día en que el homo sapiens sapiens mutará a sapiens sapiens sapiens: el día que se de cuenta que no puede comerse el dinero.

Lástima que la única que le va a quedar entonces, es comérselo.

domingo, agosto 27, 2006

Abzurdaaah!

- ¿Te afectaban las revistas, la television, las publicidades y el culto a la flaqueza?
- Por supuesto. Como dice una canción "convierten a los esqueletos en dioses". Muchas chicas ponían FTV como thinspiration ("inspiración para adelgazar"). Si agarra a una chica de ALUBA y la subis a una pasarella, pasa por modelo. Y hay muchas modelos anoréxicas.

¿Y qué ilustraba la nota? Fotos de la misma persona que dice eso, posando superproducida, cual modelo publicitaria y televisiva, mostrando sus 45 kg y su tatuaje 47K (por los 47 kilos de los que no debe bajar) con cierta actitud "comeme".

Había un ruido terrible, y un doble mensaje que se caía de maduro. Tuve un shock de fascinación por esa contradicción tremenda que nadie parecía notar (como el elefante abajo de la cama del cuento) y me metí en el flog de la abzurdah para ver más (no entiendo que hice bien, pero me crucé solamente con una sola nota sobre la tal Cielo Latini) y fue el cóctel que esperaba: ¿Qué hacía la tal Cielo? Subir sus fotos para reflejarse cual Narciso en su monitor y copiar y pegar textos con la misma fórmula: un pequeño extracto del libro, algun comentario del tipo "que fuerte verme en un cartel/que fuerte ver mi libro/ que divino mi libro / comprenlo en uruguay / que fuerte que mi libro este en uruguay" y el agradecimiento a los que perdían el tiempo leyendola (de nada, Cielo).
Los comentarios se dividen entre los chicos que se la quieren levantar y las chicas que se identifican con ella de la forma más horrible: por lo que sufrió, por cómo "le hizo frente" y especialmente por eso que esperan para ellas mismas: este presente de modelo que te mira desde todos los carteles y todos los programas, el presente de Cielo Latini.

Cada vez que alguien le deja algún mensaje crítico ella agrega a todo lo dicho anteriormente que su historia "no es una historia sobre la anorexia, sino sobre la obsesión"



Lo bueno de estas cosas es que reafirman la vocación de los sociólogos.

jueves, agosto 24, 2006

A propósito del mundial que a mí me interesa...




Y mirá que me gusta el basquet
el buen basquet
y mira que se que es un gran jugador.
Que aprendió mucho en San Antonio;
que ahora arma mejor que un base,
que sabe fabricarse una falta.
Que triplea sin drama desde siete metros.

Y sin embargo, no logro verlo a él antes que al equipo.
Y mirá que no discuto su titularidad,
y mirá que tiene en su espalda mi número favorito.
Pero no hay manera... no puedo.
No hay forma de volverme manufílica.


Corolario: ¿Y si fuera cordobés? ¿Y si hubiera pasado por Atenas? ¿Sería otra la historia? El velo del sentimiento, la miopía del hincha ¿me harían ver otra cosa? Es muy probable. Y la pregunta es inevitable..: ¿Cuál de mis yo paralelos estaría menos equivocado? ¿Este que disfruta sus jugadas sólo por el bien que le hace al equipo... o aquel que hasta podría lagrimear al verlo hacer una jugada de colección?

sábado, julio 22, 2006

Ni dios, ni amo

Me dejé llevar por la corriente y llegué a creer que verdaderamente perderme un discurso de Fidel y Chavez en persona sería algo de lo que me arrepentiría de por vida.

Así que fui con mi conformismo a bordo del Central Azul hasta el campo deportivo de la ciudad universitaria. Bajé y me recibió el tierral propio del lugar, más potenciado que de costumbre culpa de los caballos y la cantidad de gente presente.

Después de muchos metros de caminata logré entrar al predio. Empecé a buscar dónde esperar... era claro que faltaba bastante para que empezara a pasar algo, pero ya estaban todas las banderas, las agrupaciones, las colectividades, los partidos, los volanteros, los vendedores improvisados y los choris de siempre.

Muchas imágenes de Fidel, Chavez y Evo, desde luego varias del Che y hasta alguna que otra de Evita.
Sin darme cuenta avancé mucho y de pronto me vi rodeada de pancartas gigantes y una paradójica claustrofobia me invadió por completo.

Nunca un campo de deportes se pareció tanto a un templo. Nunca pensé que iba a respirar en ese lugar la misma confianza ciega que respiro en una iglesia.
Claro que esta vez no había cruces, sino siluetas dignas de stencil... y banderas... banderas encerrando nadas, como siempre. Pero la esencia era la misma: la muchedumbre esperando al mesías, la muchedumbre dispuesta a afirmar cualquier cosa que le digan.

Pero también en ese lugar encontré la certeza de que yo no pertenecía ahí. No me hacía falta escuchar a ningún Fidel ni a ningún Hugo para sentir la trascendencia calándome los huesos.

Y me fui en ese instante. Feliz.

domingo, julio 16, 2006

¿Dónde estás Mahatma*?

Me intriga por qué alguien que tiene un arma se siente más seguro.
Es otra de esas cosas obvias en apariencia, que a la primer pregunta básica se cae a pedazos.

El mito urbano indica que si tenes un arma podés "defenderte mejor" en caso de ataque. Todo el que piensa eso está dispuesto (al menos tiene la intención de reaccionar así) a herir al que se le acerque con malas intenciones. Y en ningún otro caso "herir" es tan sinónimo de "matar" como en este.
¿Por qué la posibilidad de matar nos hace sentir más seguros? Más seguros de qué, sería la próxima pregunta... ¿de qué si alguien nos ataca nosotros vamos a contraatacar más fuerte?

Suponiendo que la muestra de un arma desinfle (en lugar de potenciar) la actitud del atacante, sólo cambia el nombre de quién está atacando.

"Pero si es en defensa personal no es lo mismo", me dirán todos muy seguros. Cuando en realidad son puros detalles: Un arma no puede engendrar más que violencia, porque para eso están hechas las armas, y porque eso es lo único que saben hacer.

Y la violencia tiene muchas formas, pero en todas sigue siendo violencia.
Es que se acerca el año electivo y el segurismo vuelve a ponerse de moda, diría mi amigo Martín...

La violencia no se va a derrotar con más violencia.


* estás dónde estás por culpa de alguien que no te entendió.

viernes, julio 14, 2006

Esos pequeños detalles que nos definen...

Acabo de escribir (para el post anterior) "minorías nativas"...

¿Alguien conoce mayor paradoja que esa?

Quiero un Milka Aireado con almendras por esta columna

Lo realmente bueno de que haya existido (ruego porque nunca deje de ser pretérito) Operación Triunfo, es que fue la muestra perfecta de la relacion entre el capitalismo posmoderno, y el arte (en este caso, en su versión musical).

Nada tiene que ver el Pop Art aquí (un movimiento maravilloso que cambió la cara del arte y le dio una nueva perspectiva), no en un sistema que logró que palabras como talento y artista pierdan todo significado.

El arte dejó de ser la más pura y perfecta relación entre una persona (el artista) y su técnica personal, para volverse patrimonio exclusivo del público y (obveamente) del dinero. Se sabe: el "mejor y más talentoso artista" será, no el que mejor logre pulir su técnica innata (en este caso la vocal e interpretativa), sino el que más público coseche, y mayores réditos produzca.

Desde luego que ninguno de los productores creó el programa para promover "cultura"; pero en la cabeza del espectador (y aquí está la clave), sí está bien instalada la idea de que está "consumiendo" arte (al punto de llegar a "deprimirse" si llegan a eliminar a su preferido)... Cuando en realidad lo unico que consume es una batería de estereotipos (el galancito tierno, el galancito canchero, la extranjera que logró triunfar lejos de su patria, el pseudo indígena en falsa representación de las minorías nativas, la gorda que canta canciones para viejos, la rubita bien, la morocha sexy y sus gemelas) que concentran sus energías y dotes líricas en agradar a la gente y al jurado, no en hacer lo que mejor saben haciendolo cada vez mejor.


Siempre nos olvidamos que los que se "deben a su público" no son los artistas. Son los famosos. No porque eliminen rápido a un talentito del programa va a ser "menos artista". Una vez más, todo dependerá de lo que cada uno busque.

miércoles, junio 14, 2006

Grandes clásicos de la humanidad (c)

HOY LES OFRECEMOS:

La Muerte

~

Uno de los dichos más populares sobre la muerte, reza que "no se sabe que hay después, porque nunca volvió nadie para contarlo". Es gracioso, porque cada vez que aparece alguien diciendo que fue y volvió, son pocos (ninguno?) los que le creen.
Y es que a pesar de todo lo que se ha vivido y todo lo que se ha investigado, la muerte sigue siendo un misterio.

Aunque no es exactamente un misterio, al contrario, es toda una certeza. Una certeza que revestimos de falso misterio para olvidar que es lo único seguro y casi que la única justicia. A todos nos llega, y en cualquier momento. Cualquier instante puede ser el último.
No importa cuánta salud o dinero se tenga, nadie está exento de que le caiga un piano en la cabeza.
Es EL final, de todo. La gente suele tener una fobia extraña a los finales, y como buena fobia los mantiene pendiente de ellos constantemente. Es como el atleta a punto de largar su carrera. Piensa en la meta, no en los cien metros que tiene que recorrer. Y mientras más cerca está de la llegada, más piensa en lo que vendrá después (la coronación, la fama; o el fracaso y las explicaciones).
La certeza de que la muerte termina con todo lo que conocemos nos hace idealizar ese momento (porque no podemos contra él), y en general nos es más fácil imaginar e incluso planificar lo que vamos a hacer después, que concentrarnos en el camino que recorremos mientras llegamos ahí.

La muerte siempre supo "preocupar" más a la gente mejor posicionada en la sociedad, porque es la que tiene toda su existencia fríamente calculada; mientras que los "de abajo" sólo pueden enfocarse en sobrevivir, porque la vida antes de la muerte es una incógnita mucho más grande que la que viene después.
Como dije, las aristocracias de turno fueron las que más se preparaban para dejar este mundo. El ejemplo más ilustrativo son las pirámides de Egipto: faraónicas tumbas para una o dos personas. También se preocupaban mucho por el "estado" en que el cuerpo arribaría al más allá. Estos rituales tenían estrecha relación con lo que creían que pasaba después: los momificaban y en el sarcófago colocaban las pertenencias que iba a necesitar, primero para impresionar a los jueces que determinarían su destino, y luego para sobrevivir.
Los griegos colocaban dos monedas, una en cada ojo antes de quemar o enterrar el cuerpo: eso es lo que cobraba Caronte, el barquero del Hades, para trasladar al recién llegado a su nueva vida. Ellos imaginaban ese mundo debajo de sus pies; suena lógico, teniendo en cuenta que los cuerpos se sepultaban en la tierra.
Los cristianos, en cambio, ubicaron en ese lugar el peor de los reinos que podía tocarte: el infierno, donde tu cuerpo ardería eternamente entre llamas que queman, pero no alcanzan a consumirte. Si en cambio Papá Noel informaba que te habías portado bien, recibías alas y llegabas bien alto: el paraíso. Al principio, ese lugar estaba destinado a los pobres ("es más fácil que un camelo pase por el ojo de una aguja a que un rico entre el el reino de los cielos"), pero se sabe, no son ellos los que escriben la historia.
Lutero formó una nueva corriente, el protestantismo, donde se sostenía que ya desde el nacimiento estabas predestinado a uno de los dos reinos. Los fieles, claro, necesitaban pistas. Ya no importaba "hacer el bien" ni ayudar a los que lo necesitaban, porque nada de lo que pudieran hacer en la tierra cambiaría tu destino. Lutero no estaba precisamente iluminado cuando les dijo que la forma de saber a dónde irían a parar post mortem era tomar la vida como una avant premiere que predecía lo que venía después: si progresabas y avanzabas socialmente, recibirías alas. Si por el contrario, no podías estabilizarte en el mundo terrenal, terminarías en el inframundo.
Los fieles empezaron a buscar su progreso personal como fuera (se ve que no les gustaba el calor). ¿Resultado? Nacieron la burguersía y el capitalismo. Todavía se ven las consecuencias: las principales potencias europeas son países protestantes.

Desde el Oriente, sostenían que después de esta vida, venía otra, donde ibas a ser premiado o castigado según tu comportamiento en esta. Así sucesivamente, y a su vez, mientras más vidas sumabas, ibas subiendo rangos que te acercaban cada vez más a la plena paz.

... y cada tanto, uno se cruza con alguno que dice que, como buen final, después de la muerte no hay nada, y que lo mejor es concentrarse en la vida misma, buscando pasarla lo mejor posible. Al fin y al cabo, "no saldrás vivo de ella".

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"Siempre son los demás los que se mueren" (Marcel Duchamp)

lunes, junio 12, 2006

¿Respuesta?

¿Qué grado de esquizofrenia tiene un país que se sacude de ira porque Bush pisa su suelo... pero que descorcha un champagne (o dos) si el dólar llega a bajar un centavo?