Hace un par de posts sostenía que tanto el padre como la madre tienen iguales responsabilidades frente a los hijos que deciden traer al mundo.
Decía yo que me parecía desigual que a la mujer se la encierre en la categoría de madre a partir de ese momento y que el varón pueda hacer uso de su cartel de padre cómo él quisiera.
A nivel económico legal, esa "convención moral" siempre le resultó más beneficiosa a la mujer, por la simple razón que se la coloca todavía más por debajo que el lugar de víctima - que es el que les corresponde a los hijos -... se la coloca en el lugar de la incapacidad de buscar una salida por sí misma. La mujer - la madre - no puede ni siquiera generar recursos por sí sola, tiene que - íntegramente - dedicarse a criar a sus hijos. Por eso, pasa a depender económicamente del varón que está obligado a pasarles dinero hasta que se hagan adultos. ¿Sobre la crianza? En la crianza actúan como quieren, claro está.
Pero todo eso sucede en el caso de que sí quieran traer hijos al mundo. Sí ambos, de común acuerdo, decidieron tener descendencia a conciencia (y a esta situación es a dónde apuntan mis comentarios del post anterior).
Si ninguno de los dos quiere, tampoco hay problema.
El problema - relativo a la desilguadad de género - es cuando uno quiere y el otro no, y un molesto espermatozoide consigue fecundar un óvulo lento de reflejos.
Si el padre no quiere, pero la madre se ensaña con llevar a cabo ese embarazo. ¿Por qué atar al hombre a algo que no le interesa? La responsabilidad biológica no tiene porqué estar por encima de la moral, en especial cuando las condiciones estaban claras desde el principio.
Así es como, en esa situación, la madre debería seguir curso a su embarazo en soledad (al menos no en compañía del padre biológico), sin derecho a reproches, ni reconocimientos legales. Un ADN nuevo no basta para condenar a uno de los que lo hizo sin querer.
Esa situación es un tanto problemática, pero también puede llevarse a cabo si la mujer se prepara para emprender el viaje sola.
El gran problema es cuando quien quiere seguir adelante es el varón, pero ella no. Aquí la situación es diametralmente opuesta. ¿Por qué? Porque la mujer, a diferencia del padre, no puede escapar tras decir "no". Siguiendo la lógica anterior, la mujer sólo puede dejar seguir el curso del embarazo y esperar el parto para recién poder desentenderse (darle la criatura al padre y que él se las arregle).
Acá si hay un peso de la biología. Mal que nos pese a todos los humanos, la mujer es la que tiene que cargar con el nuevo ser durante nada menos que nueve meses ( y quizás un par de meses después también). El costo físico, económico, psicológico y hasta laboral es inconmensurable. Todo para parir una criatura que no se quiere, que nunca se quiso (y que en ese ambiente hostil, quien sabe cómo pueda desarrollarse).
Por eso nosotras sostenemos que la decisión es nuestra. Si ustedes, varones, quieren encarar la paternidad en soledad, pueden recurrir a la adopción (esos embarazos que no pudieron ser lo que se había planeado), o seguir buscando. Usualmente cruzarse con una Susanita lleva de 10 a 15 segundos.
domingo, marzo 11, 2007
Utilidad de la violencia
Hoy se cumplen 3 años de los atentados de Atocha, Madrid.
Y parafraseando a Martín Caparrós, voy a decir que la violencia siempre sirve, y por eso es justamente que nunca pasa de moda.
Cada vez que sucede un hecho de las características del de ese 11 de marzo del 2004, lo primero que se dice es "¿qué necesidad había de hacer esto?". Siempre hay necesidades de algún tipo, y en el caso de Atocha, las necesidades eran sumamente claras y políticas.
No estoy justificando la violencia, estoy diciendo que hay una clara relación costo - beneficio alrededor de ella que logra convencer a quienes tienen un objetivo bien definido. No hay dudas: ella es el mejor vehículo para alcanzarla (por la velocidad con que desencadena reacciones).
Pocos días después del atentado de Madrid, España entró en comicios presidenciales y el candidato opositor arrasó en los resultados. ¿Su primera medida? Retirar las tropas de Irak.
Para Al Qaeda, un par de bombas en un lugar estratégico que se llevaron "apenas" 191 muertos (3 menos que Cromañón)* le significó la baja de un enemigo en su territorio casi instantáneamente.
Estrategia Pura.
* "1 muerto es una tragedia. 1000 muertos, una estadística"
Y parafraseando a Martín Caparrós, voy a decir que la violencia siempre sirve, y por eso es justamente que nunca pasa de moda.
Cada vez que sucede un hecho de las características del de ese 11 de marzo del 2004, lo primero que se dice es "¿qué necesidad había de hacer esto?". Siempre hay necesidades de algún tipo, y en el caso de Atocha, las necesidades eran sumamente claras y políticas.
No estoy justificando la violencia, estoy diciendo que hay una clara relación costo - beneficio alrededor de ella que logra convencer a quienes tienen un objetivo bien definido. No hay dudas: ella es el mejor vehículo para alcanzarla (por la velocidad con que desencadena reacciones).
Pocos días después del atentado de Madrid, España entró en comicios presidenciales y el candidato opositor arrasó en los resultados. ¿Su primera medida? Retirar las tropas de Irak.
Para Al Qaeda, un par de bombas en un lugar estratégico que se llevaron "apenas" 191 muertos (3 menos que Cromañón)* le significó la baja de un enemigo en su territorio casi instantáneamente.
Estrategia Pura.
* "1 muerto es una tragedia. 1000 muertos, una estadística"
¿Cómo mirar Gran Hermano?
Hay una cosa que realmente no entiendo. Bah, en realidad si la entiendo... pero me cuesta resignarme a esa explicación.
El ser humano siempre tiende a tomar decisiones correctas en situaciones inadecuadas, lo que vuelve el "acierto" en un doble error.
Si tengo que buscar un ejemplo bien mediático y popular vuelvo a caer, otra vez, en Gran Hermano.
No entiendo esa fijación en volverlo Operación Triunfo y/o Telenoche Investiga. Y no sólo me estoy refiriendo al público en general, sino también a los participantes. Especialmente los de esta 4ta edición, que se refugian constantemente en el lugar de la "no alternativa".
Pareciera que a todos les pusieron una pistola en la cabeza para entrar ahí adentro, porque la mayoría tiene el discurso de "no quiero jugar, yo solo estoy acá porque quiero protagonizar Montecristo".
1era decisión correcta en situación no idem: en lugar de ir a verdaderos castings de actuación, en lugar de seguir capacitándose, elegir pasar 4 meses encerrado frente a una cámara.
Y encima no ponerse a jugar.
¿Hay algo más estúpido que entrar a no jugar? Anoche un participante decía "yo sé que esto es cómo subirse a un ring donde hay que matarse unos a otros, pero yo no quiero pegar y me molesta porque me van a empezar a pegar"... ¿y se supone que hay que tenerle compasión? No entiendo cómo un razonamiento tan limitado (¿Para qué meterse en la boca del lobo si no se quiere ser comido?), o una mentira tan evidente (el ejemplo lo hunde sólo) puede lograr empatía del público.
A nadie se le ocurre entrar a un casino y pretender ganar sin tener fichas, a nadie se le ocurre jugar al Carrera de Mente sin saber leer.
Pero a este muchacho (Sebastián) se le ocurrió entrar a un juego y ganar sin jugar. 2da decision correcta en situacion no idem: tomarse en serio un juego.
De acuerdo, Gran Hermano es un juego. Operación Triunfo no lo era, pero Gran Hermano sí lo es. Y se parece mucho a Expedición Robinson, por que es un simple experimento de supervivencia. El objetivo es uno sólo: sobrevivir. El juego es no quedar nominado (y sí, la supervivencia es una cuestión egoísta).
La parafernalia comercial que se le agrega (la participación del público), no modifica en lo más mínimo la lógica del juego. El tema de los premios es un artilugio de entretenimiento y venta, no una regla base del juego. El ganador final será un hecho casual (o una estrategia de marketing), pero esa circunstancia no tiene nada que ver con el verdadero juego, que está adentro. Y no es una suposición, es un hecho. Por algo todo se sucede en un aislamiento feroz (la posibilidad de que esté arreglado o guionado no cambia los fundamentos), porque el afuera no importa.
3era decisión correcta en una situación no idem: creer que lo importante es lo de afuera, cuando todo pasa por dentro.
Como dije, el objetivo es eludir la nominación. Uno de los que va al banquillo volverá a nacer, pero ya con una vida menos. ¿Por qué? Porque el asesinato es la regla en Gran Hermano. Asesinato simbólico, claro está. Ir "limpiando" gente del juego, no del planeta tierra.
4ta decisión correcta en situacion no idem: condenar el egoísmo y la exclusión en un juego que se basa en esos dos pilares.
Entiendo que el Ministro de Educación quiera sacarlo del aire justamente porque esos valores no son los que se buscan para nuestra sociedad.
Pero lo que no entiendo, es que la gente pretenda "castigar" esas actitudes que los participantes tienen dentro de la casa, dentro del juego, como si sucedieran en la vida real.
Lluvia de decisiones acertadas en situaciones no idem: Que se piensen que la nominación es una traición real (supongo que jamás jugaron al truco o al póker). Que piensen que la "nominación espontánea" es lo más cuestionable que puede suceder (nunca gritaron "quiero vale 4" con un par de 4). Que se piense que sentir cariño por alguien lo vuelve automáticamente "innominable" en el juego.
Que piensen todo eso cuando saben que los que entraron, entraron para eso.
Los participantes también saben que entraron para eso. Entraron para comerse los ojos y aceptaron eso plenamente. No hacerlo corre por su propio riesgo.
Decisión acertada en situacion no idem por excelencia: creer que dejar ganar al otro por voluntad propia es filantropía. Pero es Gran Hermano, y ahí, dejar ganar al otro por voluntad propia es falta de interés en el juego (por el simple hecho que dejar en la casa a alguien no es salvarle la vida a nivel de vida real).
Es un juego egoísta, claro que sí. Condenar los intereses egoístas dentro de la casa es tan inútil, rídiculo y contraproducente como criticar a un boxeador por dar buenos golpes.
Y a muchos se les da por suprimir el boxeo del mundo del deporte (opción aceptable en situación correcta), pero a nadie por suprimir los golpes del reglamento (lo que pretende el grueso del público que mira Gran Hermano).
El ser humano siempre tiende a tomar decisiones correctas en situaciones inadecuadas, lo que vuelve el "acierto" en un doble error.
Si tengo que buscar un ejemplo bien mediático y popular vuelvo a caer, otra vez, en Gran Hermano.
No entiendo esa fijación en volverlo Operación Triunfo y/o Telenoche Investiga. Y no sólo me estoy refiriendo al público en general, sino también a los participantes. Especialmente los de esta 4ta edición, que se refugian constantemente en el lugar de la "no alternativa".
Pareciera que a todos les pusieron una pistola en la cabeza para entrar ahí adentro, porque la mayoría tiene el discurso de "no quiero jugar, yo solo estoy acá porque quiero protagonizar Montecristo".
1era decisión correcta en situación no idem: en lugar de ir a verdaderos castings de actuación, en lugar de seguir capacitándose, elegir pasar 4 meses encerrado frente a una cámara.
Y encima no ponerse a jugar.
¿Hay algo más estúpido que entrar a no jugar? Anoche un participante decía "yo sé que esto es cómo subirse a un ring donde hay que matarse unos a otros, pero yo no quiero pegar y me molesta porque me van a empezar a pegar"... ¿y se supone que hay que tenerle compasión? No entiendo cómo un razonamiento tan limitado (¿Para qué meterse en la boca del lobo si no se quiere ser comido?), o una mentira tan evidente (el ejemplo lo hunde sólo) puede lograr empatía del público.
A nadie se le ocurre entrar a un casino y pretender ganar sin tener fichas, a nadie se le ocurre jugar al Carrera de Mente sin saber leer.
Pero a este muchacho (Sebastián) se le ocurrió entrar a un juego y ganar sin jugar. 2da decision correcta en situacion no idem: tomarse en serio un juego.
De acuerdo, Gran Hermano es un juego. Operación Triunfo no lo era, pero Gran Hermano sí lo es. Y se parece mucho a Expedición Robinson, por que es un simple experimento de supervivencia. El objetivo es uno sólo: sobrevivir. El juego es no quedar nominado (y sí, la supervivencia es una cuestión egoísta).
La parafernalia comercial que se le agrega (la participación del público), no modifica en lo más mínimo la lógica del juego. El tema de los premios es un artilugio de entretenimiento y venta, no una regla base del juego. El ganador final será un hecho casual (o una estrategia de marketing), pero esa circunstancia no tiene nada que ver con el verdadero juego, que está adentro. Y no es una suposición, es un hecho. Por algo todo se sucede en un aislamiento feroz (la posibilidad de que esté arreglado o guionado no cambia los fundamentos), porque el afuera no importa.
3era decisión correcta en una situación no idem: creer que lo importante es lo de afuera, cuando todo pasa por dentro.
Como dije, el objetivo es eludir la nominación. Uno de los que va al banquillo volverá a nacer, pero ya con una vida menos. ¿Por qué? Porque el asesinato es la regla en Gran Hermano. Asesinato simbólico, claro está. Ir "limpiando" gente del juego, no del planeta tierra.
4ta decisión correcta en situacion no idem: condenar el egoísmo y la exclusión en un juego que se basa en esos dos pilares.
Entiendo que el Ministro de Educación quiera sacarlo del aire justamente porque esos valores no son los que se buscan para nuestra sociedad.
Pero lo que no entiendo, es que la gente pretenda "castigar" esas actitudes que los participantes tienen dentro de la casa, dentro del juego, como si sucedieran en la vida real.
Lluvia de decisiones acertadas en situaciones no idem: Que se piensen que la nominación es una traición real (supongo que jamás jugaron al truco o al póker). Que piensen que la "nominación espontánea" es lo más cuestionable que puede suceder (nunca gritaron "quiero vale 4" con un par de 4). Que se piense que sentir cariño por alguien lo vuelve automáticamente "innominable" en el juego.
Que piensen todo eso cuando saben que los que entraron, entraron para eso.
Los participantes también saben que entraron para eso. Entraron para comerse los ojos y aceptaron eso plenamente. No hacerlo corre por su propio riesgo.
Decisión acertada en situacion no idem por excelencia: creer que dejar ganar al otro por voluntad propia es filantropía. Pero es Gran Hermano, y ahí, dejar ganar al otro por voluntad propia es falta de interés en el juego (por el simple hecho que dejar en la casa a alguien no es salvarle la vida a nivel de vida real).
Es un juego egoísta, claro que sí. Condenar los intereses egoístas dentro de la casa es tan inútil, rídiculo y contraproducente como criticar a un boxeador por dar buenos golpes.
Y a muchos se les da por suprimir el boxeo del mundo del deporte (opción aceptable en situación correcta), pero a nadie por suprimir los golpes del reglamento (lo que pretende el grueso del público que mira Gran Hermano).
Viendo Tatuado
ALVARO: ¿Cuantos años tenes?
TERO: 19, dicen que nací el día de la plaza de Malvinas. Bah, ese día estoy anotada. ¿Estuvo en la plaza de Malvinas? ¿El día que todos festejaron al borracho?
ALVARO: No, no...
TERO: Si estuviste. Todos dicen que no estuvieron, pero estuvieron. Ahora les da vergüenza.
ALVARO: No... no, no estuve
TERO: Si estuvo... sino hubiera puteado, o algo. Igual no importa. A mí también me daría vergüenza.
TERO: 19, dicen que nací el día de la plaza de Malvinas. Bah, ese día estoy anotada. ¿Estuvo en la plaza de Malvinas? ¿El día que todos festejaron al borracho?
ALVARO: No, no...
TERO: Si estuviste. Todos dicen que no estuvieron, pero estuvieron. Ahora les da vergüenza.
ALVARO: No... no, no estuve
TERO: Si estuvo... sino hubiera puteado, o algo. Igual no importa. A mí también me daría vergüenza.
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